El Palacio de La Moneda concretó un nuevo cambio de gabinete marcado por la salida de Carolina Tohá del Ministerio del Interior y la llegada de Álvaro Elizalde como su reemplazo. Este ajuste se dio tras la renuncia formal de Tohá, quien confirmó su decisión en la tarde del martes, en medio de crecientes críticas a la gestión gubernamental en materia de seguridad y orden público. Sin embargo, la reestructuración fue mínima y no abordó cambios de fondo en la estrategia del gobierno.
Puntos Claves:
- Salida de Carolina Tohá en un contexto de crisis de seguridad: La renuncia de la ministra del Interior se produce en un escenario de creciente descontento ciudadano por la crisis de seguridad que atraviesa el país. A pesar de los elogios del presidente Gabriel Boric a su gestión, la delincuencia, el narcotráfico y la crisis migratoria siguen siendo temas pendientes que marcan su salida.
- Álvaro Elizalde asume el Ministerio del Interior: El exministro Secretario General de la Presidencia, Álvaro Elizalde, toma la conducción de la cartera en un momento complejo. Su nombramiento es visto como una jugada de continuidad dentro del oficialismo, aunque enfrenta el desafío de mostrar resultados concretos en seguridad antes de abril, cuando se espera la instalación del nuevo Ministerio de Seguridad.
- Macarena Lobos asume interinamente la Segpres: Tras el traslado de Elizalde a Interior, la subsecretaria Macarena Lobos quedó como ministra subrogante de la Secretaría General de la Presidencia. Hasta ahora, el gobierno no ha anunciado un reemplazo definitivo, lo que genera incertidumbre sobre la estabilidad del comité político de La Moneda.
- La Moneda opta por un cambio acotado: A diferencia de otras ocasiones, este ajuste ministerial fue limitado, sin una reestructuración profunda del gabinete. Esto ha generado críticas desde diversos sectores, que esperaban un giro más significativo ante la baja aprobación del gobierno.
- Boric defiende la gestión de Tohá: Durante la ceremonia de cambio de gabinete, el presidente Boric agradeció a Tohá por su trabajo, destacando avances como la creación del Ministerio de Seguridad y el fortalecimiento de la cooperación con Carabineros y la PDI. Sin embargo, estos logros han sido cuestionados por la oposición y parte de la ciudadanía, que no perciben mejoras sustanciales en seguridad.
- Tohá se proyecta como candidata presidencial: Minutos después de su salida de La Moneda, Carolina Tohá confirmó su candidatura a la Presidencia de la República, presentándose como la carta del progresismo para 2025. Su discurso giró en torno a la necesidad de cohesión, progreso y seguridad, con un tono que busca distanciarse de las posturas más dogmáticas dentro del oficialismo.
- Oposición cuestiona el manejo del gobierno: Desde Chile Vamos y Republicanos han criticado la falta de autocrítica del gobierno en materia de seguridad. Rodrigo Galilea (RN) afirmó que «casi toda la agenda de seguridad que ha logrado sacar adelante este gobierno la propuso Chile Vamos», cuestionando el relato del Ejecutivo sobre los avances en esta materia.
- Reconfiguración del oficialismo y posibles primarias: La salida de Tohá deja al PPD sin representación en el comité político, lo que ha generado molestia en la colectividad. Al mismo tiempo, Boric hizo un llamado a realizar primarias competitivas en el oficialismo, en un contexto donde el PS y el PPD buscan consolidar una candidatura única, probablemente en torno a Tohá.
- Impacto en la proyección de Boric y el oficialismo: La renuncia de Tohá y su lanzamiento presidencial ponen en jaque la estrategia de continuidad del gobierno. Mientras Boric la respalda públicamente, el desafío para el oficialismo será lograr que su candidatura logre generar adhesión más allá del 30% que representa la base electoral del gobierno.
La salida de Carolina Tohá del Ministerio del Interior marca un punto de inflexión para el gobierno de Boric. Mientras el Ejecutivo defiende su legado, las críticas a su gestión en seguridad y la creciente presión política complican el panorama. Álvaro Elizalde asume con la difícil tarea de mejorar los índices de seguridad y recuperar la confianza ciudadana, en un contexto donde las expectativas son altas y los resultados, hasta ahora, escasos. Además, la falta de un reemplazo definitivo en la Segpres deja dudas sobre la estabilidad del equipo político del presidente.