Seleccionar página

¡Al fin! Gobierno solicita la renuncia a exembajadora Manahi Pakarati, la embajadora que comprometió la soberanía nacional con consignas separatistas durante la administración de Boric

Ilustración gobierno de kast solicita renuncia a Manahi Pakarati, reaccion honesta de Chile Imagen generada con IA. Click para ampliar T

El Gobierno del Presidente José Antonio Kast solicitó formalmente la renuncia inmediata a la exembajadora de Chile en Nueva Zelanda, Manahi Pakarati, debido a una total pérdida de confianza tras sus polémicas declaraciones a favor de la autonomía de Isla de Pascua. La medida, notificada mediante una carta oficial fechada el pasado miércoles 3 de junio en Santiago, pone fin a la controvertida permanencia de la diplomática en el Ministerio de Relaciones Exteriores (institución conocida públicamente como Cancillería), donde había sido reubicada y protegida por la anterior administración de izquierda de Gabriel Boric pese a haber vulnerado la soberanía nacional en el extranjero.

Puntos Claves:

  • El origen del conflicto por declaraciones separatistas: Durante su gestión en el extranjero, la diplomática otorgó una polémica entrevista a la radio estatal de Nueva Zelanda donde afirmó: «Tenemos que trabajar en cómo vamos a obtener nuestro autogobierno, porque necesitamos un autogobierno en mi isla», además de difundir en sus redes sociales consignas en inglés que exigían la libre determinación para Rapa Nui.
  • El amparo de la administración anterior: Tras la masiva ola de críticas, el gobierno del expresidente Gabriel Boric la removió de la embajada de Nueva Zelanda en enero, pero en lugar de desvincularla definitivamente por su grave falta, decidió mantenerle su rango y trasladarla con un alto sueldo a las oficinas centrales del ministerio en Santiago.
Un refugio para polémicas políticas
  • La Dirac como zona de reubicación: Pakarati fue destinada el 1 de febrero como asesora a la Dirac, siglas que corresponden a la División de las Culturas, las Artes, el Patrimonio y la Diplomacia Pública. Este departamento de la Cancillería ha sido duramente cuestionado por transformarse en una especie de «zona de reubicación» o refugio para diplomáticos y asesores de izquierda que salen de posiciones estratégicas tras protagonizar escándalos o cometer graves errores políticos.
  • La queja de la diplomática ante su inminente salida: Tras conocerse que las nuevas autoridades revisaban sus antecedentes, Pakarati envió una carta de reclamo a la Adica (Asociación de Diplomáticos de Carrera, que es el gremio que agrupa a los profesionales de la diplomacia chilena) señalando: «He sentido la amenaza de que mi carrera diplomática eventualmente podría ser truncada», acusando supuestas presiones en su contra.
  • Falta de respeto a los símbolos patrios: La permanencia de la funcionaria generó una profunda molestia en los círculos diplomáticos del Servicio Exterior —el cuerpo de profesionales encargados de representar a Chile ante el mundo—, debido a que existían múltiples denuncias de que Pakarati no utilizaba los símbolos nacionales chilenos en actos oficiales, usaba distintivos exclusivos de la Isla de Pascua e incluso se negaba a cantar el himno nacional.

La salida definitiva de Manahi Pakarati del aparato estatal marca un precedente necesario en la defensa de la unidad territorial y el respeto a los símbolos que nos representan a todos los chilenos. Ningún funcionario público, y mucho menos un representante diplomático pagado con los impuestos de todos los ciudadanos, puede utilizar su cargo en el extranjero para promover agendas personales separatistas que pongan en duda la soberanía nacional ante la comunidad internacional.

La determinación de la actual administración rectifica el cuestionado criterio del gobierno anterior, que prefirió amparar y reubicar a una funcionaria negligente en lugar de aplicar sanciones severas y ejemplares. Con este paso, se devuelve la dignidad, la seriedad y el respeto al Ministerio de Relaciones Exteriores, enviando una señal clara de que la diplomacia de Chile debe estar al servicio exclusivo de la nación y no de consignas ideológicas particulares.