El Banco Central de Chile informó ayer miércoles que el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) —el registro que mide la evolución de la economía mes a mes— sufrió una contracción del 0,9% durante mayo de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta alarmante quinta caída consecutiva, arrastrada principalmente por un desplome del 11,6% en la minería del cobre, ha encendido las alertas en el Gobierno del Presidente José Antonio Kast y en el sector empresarial ante el riesgo inminente de entrar en una recesión técnica, escenario que se define económicamente cuando el Producto Interno Bruto (PIB), o total de la producción del país, acumula dos trimestres seguidos de caídas.
Puntos Claves:
- Qué es una recesión técnica y cómo nos podría afectar: En el mundo de la economía, se dice que un país entra en «recesión técnica» cuando el Producto Interno Bruto (PIB) —que es el indicador que mide el valor total de todo lo que la nación produce, vende y genera, desde un kilo de pan hasta la producción de una gran mina— cae durante dos trimestres consecutivos, es decir, seis meses seguidos con números en rojo. Para el ciudadano común y corriente, esto no es solo una estadística, sino que se traduce directamente en el día a día como una pérdida de fuerza en la economía real: los pequeños comercios venden menos, las empresas congelan sus inversiones por miedo al futuro, se frenan las contrataciones y se destruyen puestos de trabajo, lo que explica por qué el desempleo en el país ya trepó al 9,4%, haciendo que para cualquier familia chilena sea mucho más difícil encontrar empleo, conseguir un aumento de sueldo o estirar el presupuesto para llegar a fin de mes.
- El desglose técnico del desplome minero e industrial: Al revisar en detalle las cifras entregadas por el Banco Central, se observa que el sector productor de bienes sufrió una dura caída del 4,7% en doce meses. El gran responsable de este retroceso fue el colapso de la minería —afectada principalmente por la menor extracción de cobre—, que se hundió un preocupante 11,6% en comparación con el año anterior. Para dimensionar la gravedad de esta cifra en el bolsillo del país, la pura crisis minera le restó por sí sola 1,5 puntos porcentuales al indicador total del mes, convirtiéndose en el freno más pesado para el crecimiento. A este complejo escenario se sumó la industria manufacturera, que retrocedió un 1,7% anual debido a una menor elaboración de productos pesqueros, confirmando que las fuerzas productivas clave arrastran el impacto de un largo período de estancamiento.
- El desplome de la actividad productiva: El Imacec de mayo registró una baja del 0,9% interanual y la serie desestacionalizada —que elimina los efectos del calendario— retrocedió 0,2% respecto a abril, acumulando una caída promedio del 0,7% en lo que va de 2026 debido al débil desempeño de la minería y la industria manufacturera, que cayó 1,7%.
- Palabras del Presidente de la República: Durante una visita oficial en Paraguay, el Presidente José Antonio Kast sinceró la gravedad del panorama financiero del país señalando que «nos dimos cuenta tarde de que teníamos una enfermedad económica que afecta la calidad de vida de nuestros compatriotas», manifestando su preocupación y apuntando a la necesidad de abrir mercados y revisar modelos exitosos de baja tributación para atraer capitales.
- La pesada herencia económica según el Ejecutivo: El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, defendió la urgencia de los planes de reactivación actuales y responsabilizó al modelo previo de izquierda al declarar de forma tajante que «recibimos una economía estancada y golpeada desde la segunda mitad del año pasado», enfatizando que el único camino para generar empleo es acelerar la tramitación legislativa de la megarreforma de reconstrucción económica.
- Cifras críticas en el mercado laboral y la industria: Los datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) complementaron el complejo escenario mensual, revelando que la tasa de desocupación o desempleo en el país escaló hasta un 9,4% en el trimestre de marzo a mayo —marcando un nuevo máximo en los últimos cinco años—, mientras que el Índice de Producción Industrial anotó una histórica caída del 7,5%.
- El análisis y proyecciones de los expertos: Desde la academia, economistas como Nicolás Román de la Universidad de los Andes advierten que el país entró en un proceso de ralentización o pérdida de velocidad económica, mientras que la investigadora Valentina Apablaza, del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (UDP), aclaró que junio necesitará un crecimiento obligatorio superior al 2,2% para evitar que se concrete formalmente la recesión técnica en el segundo trimestre.
- Negociaciones políticas para destrabar la inversión: Ante la crisis, la presidenta del Senado, Paulina Núñez, lidera una mesa política de urgencia junto al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y parlamentarios como Javier Macaya de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Paulina Vodanovic del Partido Socialista (PS) con el objetivo de alcanzar consensos que apunten a reanimar el crecimiento, incluyendo medidas clave como la rebaja del impuesto corporativo a las empresas.
- Inquietud fiscal y escalada del dólar: La presidenta del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) —organismo encargado de velar por el uso responsable de las platas públicas—, Paula Benavides, alertó que el mal desempeño de la actividad afectará directamente la recaudación y los ingresos efectivos del Gobierno Central, un clima de incertidumbre que ya empujó al dólar a abrir con fuertes presiones al alza, tocando un tope de 931 pesos en el mercado cambiario local.
La cruda realidad de estas cifras demuestra el profundo daño estructural provocado por años de políticas económicas deficientes y rígidas promovidas por la izquierda, las cuales hoy pasan una factura dolorosa a miles de hogares chilenos que deben convivir con el fantasma de la cesantía y el estancamiento de sus ingresos. El actual Gobierno asume con transparencia y honestidad el desafío de diagnosticar esta crisis sin disfraces retóricos, entendiendo que la única forma de sanar la economía nacional es devolviendo la certeza jurídica, combatiendo la delincuencia que frena los negocios y liberando las fuerzas del emprendimiento privado.
Para evitar que Chile caiga definitivamente en un ciclo recesivo prolongado, es imperativo que la oposición actúe con responsabilidad cívica y deje de bloquear las reformas pro-crecimiento orientadas a rebajar los impuestos a la producción y destrabar la permisología, la megarreforma se vuelve todavía más crítica y necesaria. Devolver el empleo digno y estable a los trabajadores del país no puede seguir postergado por cálculos político-ideológicos; la estabilidad de las familias chilenas y el progreso del país deben ser la prioridad absoluta de manera urgente.