El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, presentó este miércoles ante la Comisión de Hacienda del Senado una actualización transparente del escenario macroeconómico de Chile, donde sinceró una moderación en las proyecciones de crecimiento para la próxima década y defendió con firmeza la nueva meta de déficit estructural fijada en un 1,5% para el año 2030. Durante su exposición, el secretario de Estado argumentó que estas medidas responden de manera responsable a la compleja realidad financiera heredada por la actual administración, marcando un distanciamiento con las expectativas iniciales de campaña pero garantizando la sostenibilidad de las finanzas públicas mediante el impulso al sector privado y el ordenamiento del gasto estatal.
Puntos Claves:
- Nueva trayectoria del crecimiento nacional: El ministro Jorge Quiroz detalló que el Producto Interno Bruto (PIB) —que mide el valor total de los bienes y servicios producidos en el país— crecerá un 3% en los años 2027 y 2028, para luego alcanzar un 3,5% en 2030. Este ajuste sincera las expectativas frente a la meta del 4% planteada originalmente en el programa de campaña, adaptándose de forma realista a las condiciones actuales del mercado para no generar falsas expectativas.
- Sinceramiento del déficit y la realidad fiscal recibida: El Gobierno estableció una nueva ruta para el balance estructural del país, fijando un déficit de 2,6% del PIB para 2026, el cual disminuirá paulatinamente hasta un 1,5% en 2030, abandonando la meta previa de equilibrio total. El déficit estructural ocurre cuando el Estado gasta más de lo que recibe en un año normal; al respecto, Quiroz explicó de manera honesta que la administración anterior dejó una situación financiera mucho más deteriorada de lo previsto, con un déficit real del 2,9% en lugar del 1,5% estimado en la Ley de Presupuestos elaborada por la Dirección de Presupuestos (Dipres), por lo que el esfuerzo de ajuste fiscal de 1,4 puntos sigue intacto.
- Estrategia basada en el crecimiento y control del gasto: El titular de Hacienda enfatizó ante los parlamentarios que la reactivación económica es el motor fundamental para el bienestar del país, señalando textualmente que “sin crecimiento, no hay sostenibilidad fiscal”. El plan estatal se basa en cuatro pilares: reimpulsar la economía, ordenar el gasto público, gestionar las empresas públicas y administrar los activos fiscales, asegurando además que no se recortarán los beneficios sociales y que se combatirá con fuerza el «fraude social», como el no pago del transporte público o el incumplimiento de créditos estatales.
- Aclaración sobre datos de evasión de impuestos: Ante los cuestionamientos del senador Diego Ibáñez, del partido Frente Amplio (FA), quien citó un supuesto informe del Servicio de Impuestos Internos (SII) que acusaba un 46,4% de evasión en el impuesto a las empresas, el ministro Quiroz aclaró con firmeza que dicho documento no pertenece al organismo estatal encargado de fiscalizar los tributos, sino que fue elaborado por expertos externos y despertó múltiples dudas técnicas, por lo que anunció que convocará a organismos internacionales para obtener un diagnóstico fidedigno.
- Debate por la modernización tributaria en el Congreso: La sesión en el Senado estuvo marcada por la resistencia de sectores de izquierda frente a las propuestas de reactivación, donde el ministro defendió la rebaja del impuesto a las empresas del 27% al 23% explicando que “es un cambio paramétrico”, es decir, un ajuste a los valores existentes dentro del sistema actual sin alterar su estructura completa. Esta definición provocó la molestia de la senadora Daniella Cicardini, del Partido Socialista (PS), quien criticó el término calificando el proyecto como una «megarreforma», evidenciando las tensiones legislativas frente a las observaciones del Consejo Fiscal Autónomo (CFA), entidad técnica encargada de supervisar de forma independiente la disciplina financiera del Estado.
La exposición del ministro Jorge Quiroz en el Senado representa un valioso ejercicio de realismo político y económico que prioriza la honestidad hacia la ciudadanía por sobre las promesas de campaña difíciles de cumplir. Al transparentar las cifras y reconocer el complejo escenario heredado, las autoridades demuestran un compromiso genuino con la estabilidad a largo plazo, entendiendo que el bienestar de las familias chilenas depende directamente de reglas claras que incentiven la inversión privada y el empleo, dejando de lado los discursos ideológicos que suelen frenar el desarrollo.
Pese a las críticas e intentos de obstrucción de sectores de la oposición que insisten en mantener lógicas de confrontación, la estrategia económica planteada traza un camino sensato y ordenado para las finanzas del país. Centrar los esfuerzos en recuperar el crecimiento económico y combatir con seriedad las irregularidades en el uso de los recursos públicos, sin desamparar a los sectores más vulnerables, es una señal de gobernabilidad responsable que busca devolverle la certeza y la prosperidad a Chile.