

El Ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, anunció una profunda modificación al reglamento de la Ley de Empresas de Aplicaciones de Transportes (EAT), conocida como «Ley Uber», con el objetivo de evitar que miles de trabajadores queden fuera del sistema. La medida, adoptada tras detectar que las exigencias técnicas impuestas por la administración anterior habrían excluido a cerca del 85% de los conductores actuales, elimina las restricciones de cilindrada y antigüedad de los vehículos. Con este ajuste, el Gobierno busca garantizar la cobertura del servicio en todo el territorio nacional, reducir los tiempos de espera para los usuarios y proteger la fuente laboral de quienes operan en plataformas digitales en las diversas regiones del país.
«Tiene una cantidad de restricciones que son absolutamente innecesarias, asociadas a la antigüedad del vehículo, a la cilindrada. Por ejemplo, planteaba que no podías moverte entre comunas vecinas, es bien absurdo», afirmó el ministro Louis de Grange.
«Como estaba planteándose (por el gobierno anterior), el reglamento no abordaba estas dificultades, y por lo tanto, se traspasaba las mismas al usuario final», sostuvo la senadora Camila Flores.
Estas modificaciones representan una corrección urgente a la gestión deficiente del exministro Juan Carlos Muñoz, cuyas políticas habrían generado un daño irreparable tanto a los trabajadores como a la clase media que utiliza estos servicios. Al imponer requisitos técnicos desconectados de la realidad automotriz chilena, la administración anterior demostró una preocupante ineficiencia que solo buscaba asfixiar el emprendimiento privado mediante una burocracia excesiva y mal planificada.
Es fundamental que la modernización del transporte se realice con una mirada ciudadana y técnica, priorizando la libertad de trabajo y la calidad del servicio por sobre la ideología. La decisión del actual Gobierno no solo devuelve la tranquilidad a miles de familias que dependen de estos ingresos, sino que también protege el bolsillo de los chilenos al evitar un alza artificial de precios provocada por la falta de competencia y la escasez de vehículos disponibles en las calles.