

El presidente José Antonio Kast arribó este lunes 16 de marzo a la ciudad de Arica para poner en marcha el «Plan Escudo Fronterizo», una contundente estrategia de seguridad que busca frenar la inmigración irregular mediante la construcción de barreras físicas y tecnología de punta en el norte del país. La jornada estuvo marcada por el éxito de un operativo policial masivo que, en apenas 72 horas, permitió la detención de 2.905 personas que se encontraban prófugas de la justicia, marcando el primer gran golpe de su administración contra la delincuencia y el crimen organizado bajo el sello de un «gobierno de emergencia».
«En esto requerimos unidad. Aquí no valen las pequeñeces de decir que esto viene de un sector político u otro. El narcotráfico, el crimen organizado, la inmigración ilegal no reconocen fronteras», enfatizó el presidente Kast desde la base militar “Solo de Zaldívar”.
«Se terminó la pasividad. Hoy día nuestros policías están con un rol proactivo en búsqueda de aquellos que delinquen y que atentan y hacen daño a la sociedad», declaró el ministro del Interior, Claudio Alvarado.
Presidente Kast da inicio a construcción de zanja en frontera norte #T13ENVIVO » https://t.co/tdFda9tz69 pic.twitter.com/L1nkPGxq9M
— T13 (@T13) March 16, 2026
Presidente Kast supervisa trabajos de construcción de zanjas en frontera norte
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Este inicio del Plan Escudo Fronterizo representa un quiebre definitivo con la gestión de los gobiernos de izquierda, cuya permisividad y falta de control permitieron que las fronteras chilenas se volvieran porosas para el crimen organizado y el tráfico de personas. Con la excavación de las primeras zanjas y la detención masiva de prófugos, el Estado vuelve a ejercer su autoridad legítima, priorizando la seguridad de las familias que viven en el norte y la soberanía del territorio nacional por sobre agendas ideológicas que fracasaron en proteger al país.
La rapidez con la que se ha implementado este blindaje físico y policial devuelve una luz de esperanza a las comunidades de Arica, Colchane y Antofagasta, que durante años clamaron por orden. Este plan no solo detiene el flujo irregular, sino que envía un mensaje potente al mundo: en Chile, la ley se respeta y quienes intenten ingresar al margen de ella enfrentarán toda la fuerza de un Estado que ha decidido, finalmente, recuperar la paz para sus ciudadanos.