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Contraloría revela graves fallas en la “Tía Rica”: entre 2023 y 2024 más de 1.600 personas con antecedentes penales empeñaron bienes por $1.500 millones sin control

Ilustración Tía Rica, personas con antecedentes Imagen generada con IA. Click para ampliar T

La Contraloría General de la República (CGR) reveló graves irregularidades en la Dirección General de Crédito Prendario (DICREP), más conocida como la “Tía Rica”. Según el informe N°400, durante 2023 y 2024, más de 1.600 personas con antecedentes penales empeñaron bienes por más de $1.500 millones sin que el organismo verificara la procedencia de las especies ni denunciara los hechos a las autoridades. Además, cerca de 5.000 usuarios realizaron operaciones reiteradas por más de $14 mil millones, lo que encendió las alarmas por un posible financiamiento indirecto de actividades ilícitas.

Puntos Claves:

  • Falta de control en la DICREP: La auditoría de la Contraloría determinó que la “Tía Rica” carece de procedimientos y controles mínimos sobre la verificación de identidad de los usuarios, la procedencia lícita de los bienes y la detección de operaciones inusuales o reiteradas.
  • Usuarios con antecedentes penales: Durante 2023 y 2024, 1.681 personas con antecedentes penales realizaron empeños por un total de $1.507 millones, sin que las especies fueran retiradas posteriormente. Pese a ello, el organismo no presentó denuncias ni entregó información a las autoridades competentes.
  • Operaciones reiteradas y montos millonarios:
    • En 2023, se registraron 4.769 usuarios que realizaron entre 10 y 229 empeños cada uno, por un total de $7.139 millones.
    • En 2024, la cifra aumentó a 4.895 usuarios, con operaciones que alcanzaron los $7.290 millones, y con hasta 230 empeños por persona.
  • Ausencia de coordinación con las policías: La Contraloría verificó que la DICREP no mantiene mecanismos de coordinación con Carabineros ni con la PDI, pese a que las especies empeñadas contenían información relevante para investigaciones, como números de serie, modelos o características identificables.
  • Posible receptación de artículos robados: El informe advierte que el Estado, a través de la “Tía Rica”, podría estar funcionando como receptador de especies robadas, ya que muchos objetos de procedencia dudosa terminan siendo rematados tras no ser recuperados por los usuarios.
  • Debilidad institucional:
    • El organismo no cuenta con alertas tempranas para detectar comportamientos sospechosos.
    • No se verifican los datos personales de quienes empeñan objetos, ni la legitimidad de las especies.
    • La DICREP argumentó que la falta de personal explica parte de las deficiencias, pero la Contraloría estimó que ello no exime de responsabilidad administrativa.
  • Medidas ordenadas por Contraloría:
    • La “Tía Rica” deberá elaborar un manual de procedimientos que establezca controles formales de verificación de identidad y procedencia de bienes.
    • Se ordenó implementar sistemas de alerta y coordinación con organismos policiales.
    • El organismo tendrá 60 días hábiles para corregir las falencias detectadas.
  • Acciones legales y disciplinarias: La Contraloría remitió los antecedentes al Ministerio Público y ordenó la apertura de sumarios administrativos para determinar eventuales responsabilidades en la DICREP.
  • Reacción política:
    • La bancada de diputados de la UDI exigió la renuncia inmediata del director de la DICREP, Cristóbal Sepúlveda, nombrado en julio de 2024 por el presidente Gabriel Boric.
    • Los parlamentarios Jorge Alessandri y Flor Weisse señalaron: “Hubo casi 1.700 personas con antecedentes penales, a quienes el Estado les estuvo financiando sus actividades ilícitas durante bastante tiempo”.
    • Acusaron que la “Tía Rica” terminó funcionando “como una agencia receptadora de artículos robados” y solicitaron que el Gobierno asuma las responsabilidades políticas correspondientes.
  • Dependencia ministerial: La DICREP depende del Ministerio del Trabajo, actualmente dirigido por Giorgio Boccardo (FA). El caso ha generado presión sobre la cartera, dada la magnitud del hallazgo y el riesgo reputacional que implica para un organismo estatal.

La situación revelada por la Contraloría pone en entredicho los controles internos de una institución que históricamente ha buscado brindar apoyo financiero a personas de bajos recursos. Sin embargo, la falta de fiscalización y la omisión de denuncias frente a posibles delitos levantan una seria preocupación sobre el uso de recursos públicos y la integridad institucional.

Las medidas ordenadas por la Contraloría y la intervención del Ministerio Público serán claves para esclarecer las responsabilidades administrativas y penales, así como para restaurar la confianza en un servicio que, hasta ahora, habría estado operando al margen de los estándares mínimos de control estatal.