

Este domingo, miles de personas se manifestaron por la Alameda en Santiago y en distintas capitales regionales en el marco del Día Mundial del Agua, expresando su preocupación tras el retiro de 43 decretos medioambientales por parte del gobierno del Presidente José Antonio Kast. La movilización, que también tuvo réplicas en ciudades como Valparaíso y Concepción, se produce mientras el Ejecutivo aclara que la medida es un procedimiento administrativo estándar para garantizar la solvencia técnica de las normativas. De hecho, el Ministerio del Medio Ambiente ya logró el reingreso y la aprobación por parte de la Contraloría del plan de conservación de la Ranita de Darwin, demostrando que la revisión busca fortalecer la protección legal de las especies y no eliminarla.
A esta hora gran protesta ambientalista frente al palacio de la Moneda. (12:40) : “Kast entiende, la tierra no se vende” pic.twitter.com/OlXKjW6RjZ
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🔴 AHORA | SE ACABÓ EL WEBEO: Carabineros reprime como debe ser a un grupo de pastabaseros de izquierda radical que comenzó a hacer disturbios frente a La Moneda.
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Se fueron detenidos. 🔥
Es EXACTAMENTE lo que votamos 6 de cada 10 chilenos ✅ pic.twitter.com/4ijetBOHfa
La revisión de decretos al inicio de un nuevo mandato es un proceso habitual y responsable que busca dar seguridad jurídica a las políticas públicas. En este caso, el hecho de que gran parte de estas normativas ambientales fueran ingresadas a tramitación el 10 de marzo, precisamente el último día del gobierno anterior, genera una natural suspicacia y justifica una inspección minuciosa. Esta cautela no busca desproteger los ecosistemas, sino garantizar que cada medida sea sólida, técnica y no presente fallas administrativas que puedan ser impugnadas en el futuro.
Con el reingreso y aprobación del plan para la Ranita de Darwin, el Gobierno da una señal clara de que la agenda de conservación sigue adelante bajo criterios de eficiencia y seriedad. El objetivo es que la protección de la naturaleza se realice de forma profesional, permitiendo que el país avance hacia el desarrollo sin dejar de lado su biodiversidad. De esta manera, se busca transformar la incertidumbre en una política de Estado robusta que combine el cuidado del medioambiente con el rigor institucional que los chilenos esperan.