El Banco Central de Chile informó este lunes que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec), un indicador clave que mide cómo evoluciona la producción de todos los bienes y servicios en el país, registró una caída del 0,1% durante el mes de marzo de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta cifra marca el tercer mes consecutivo con números negativos para la economía nacional, cerrando un primer trimestre adverso que ha llevado a las actuales autoridades gubernamentales a advertir sobre una grave situación financiera, enfrentando un escenario complejo que mezcla el estancamiento productivo heredado de la administración de izquierda anterior, el aumento del desempleo interno y las crecientes tensiones bélicas en el Medio Oriente que amenazan con encarecer el costo de vida a nivel global.
Puntos Claves
El Desempeño de la Economía Nacional
- Tercer mes a la baja: El retroceso del 0,1% en la actividad durante marzo se suma a las caídas previas de enero (-0,5%) y febrero (-0,3%). Con esto, la economía chilena promedia una contracción del 0,3% en los primeros tres meses del año, marcando el peor inicio desde mediados de 2023.
- Minería e industria en números rojos: El principal factor detrás de este mal resultado fue la caída en la producción de bienes físicos, que se desplomó un 5,2%. Esto se explica mayormente por una menor extracción en la minería del cobre, sumado a bajas importantes en el sector industrial, agrícola y pesquero, áreas fundamentales para la generación de empleo.
- El comercio logró amortiguar el golpe: A pesar del freno general, la actividad comercial logró crecer un 5,1% gracias a las ventas de maquinaria y al buen desempeño de supermercados y tiendas por internet. Asimismo, los servicios aumentaron un 2,1%, impulsados principalmente por las atenciones de salud, evitando que la caída económica fuera aún más profunda.
Reacción del Gobierno y Proyecciones
- Alerta desde el Ejecutivo: Ante estas cifras, las autoridades, que llevan solo dos meses en el mandato, reconocieron la urgencia de aplicar medidas para reactivar la inversión. El subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, afirmó que: “La contracción de la actividad durante el primer trimestre de 2026, sumada a una tasa de desempleo que llega al 8,9% según los últimos datos, confirman nuestro diagnóstico de enfrentamos una emergencia”.
- Expectativas a la baja: Distintos centros de estudio económico han ajustado sus proyecciones para este año. Instituciones como Coopeuch (cooperativa de ahorro) y JP Morgan (banco de inversión) advierten que alcanzar un crecimiento del 2% en 2026 será muy difícil, proyectando además que el mes de abril podría continuar con números negativos o un estancamiento total de la producción.
El Impacto Internacional
- Conflicto en Medio Oriente encarece el petróleo: Las recientes hostilidades entre Estados Unidos e Irán, junto con el bloqueo en el estrecho de Ormuz (una ruta marítima vital para el comercio mundial), han provocado que el barril de petróleo crudo supere los 114 dólares. Esto encarece directamente los costos de transporte de bienes a nivel internacional.
- Dólar presiona el bolsillo de los chilenos: La suma de una economía local debilitada, la baja en el precio de nuestro cobre en el extranjero y el riesgo de una guerra a gran escala, impulsaron el precio del dólar por sobre los 912 pesos chilenos durante esta jornada. Un dólar alto significa que todos los productos importados, desde tecnología hasta alimentos, costarán más caros para el consumidor final.
Este escenario económico presenta un desafío gigante para el país y afecta de manera directa la mesa de miles de familias chilenas que ya sufren con el alto costo de la vida y el fantasma de la cesantía provocado por el 8,9% de desempleo reportado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Si bien es innegable, y debemos ser transparentes en informar, que existen factores internacionales imprevistos que escapan a nuestro control —como el conflicto petrolero en Medio Oriente—, es fundamental entender que la actual administración debe lidiar con la pesada mochila de un estancamiento crónico heredado por las ineficientes políticas del gobierno anterior, las cuales frenaron la inversión privada y debilitaron nuestra capacidad de respuesta ante las crisis externas.
El gran reto para los próximos meses será lograr destrabar con urgencia proyectos clave en el Congreso, como la ley para la Reconstrucción Nacional, y fomentar medidas que devuelvan las certezas a quienes invierten y generan empleo. Solo recuperando el orden en las finanzas, apoyando a los sectores productivos que hoy están en problemas y dejando de lado las trabas burocráticas e ideológicas del pasado, Chile podrá hacer frente a esta doble emergencia y proteger la economía de sus ciudadanos ante un mundo cada vez más costoso e inestable.