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Fuerzas Armadas de Venezuela reconocen a Delcy Rodríguez como presidenta encargada tras la captura de Maduro: continuidad del régimen, dudas democráticas y el rol de Estados Unidos

Ilustración dialogo Trump con Delcy Rodríguez Imagen generada con IA. Click para ampliar T

La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos marcó un punto de quiebre histórico para Venezuela, pero no significó, al menos por ahora, el fin del chavismo en el poder. Este domingo, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) reconoció formalmente a Delcy Rodríguez como presidenta encargada por un período inicial de 90 días, en un movimiento que busca asegurar la continuidad del régimen mientras la comunidad internacional observa con atención, escepticismo y preocupación el rumbo que tomará el país.

Puntos Claves:

  • Reconocimiento militar a Delcy Rodríguez:
    La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, principal sostén del poder chavista, reconoció a Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, quien leyó en cadena nacional el fallo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que ordena a Rodríguez asumir el mando por 90 días, amparándose en el artículo 234 de la Constitución.
  • Continuidad constitucional según el chavismo:
    Padrino aseguró que la FANB garantiza la “continuidad democrática” y la “gobernabilidad del país”, respaldando tanto a Rodríguez como el decreto de Estado de Conmoción Exterior, atribuido a Maduro antes de su captura. Desde el discurso oficial, se insiste en que “la patria debe encaminarse sobre su riel constitucional”, pese a que se trata de un gobierno cuya legitimidad está ampliamente cuestionada dentro y fuera de Venezuela.
  • Delcy Rodríguez: poder sin votos y rostro duro del régimen:
    Delcy Rodríguez no representa un quiebre con el pasado reciente. Por el contrario, es una de las figuras más duras y leales del chavismo, sancionada internacionalmente y señalada por su rol activo en la represión, la persecución política y el cierre de espacios democráticos. Su ascenso no abre, por ahora, una transición real, sino que refuerza la idea de una continuidad del aparato autoritario sin Maduro visible, pero con las mismas prácticas.
  • Denuncias de “secuestro” y muertes durante la operación:
    El alto mando militar venezolano calificó la captura de Maduro como un “cobarde secuestro” y denunció que fuerzas estadounidenses habrían asesinado “a sangre fría” a miembros del equipo de seguridad del mandatario, así como a militares y civiles. No existe, hasta el momento, un balance oficial independiente de víctimas, aunque medios internacionales estiman cerca de 40 fallecidos durante la operación.
  • Estados Unidos, Trump y una intervención sin tropas permanentes:
    El presidente Donald Trump confirmó la captura de Maduro y advirtió que podría ordenar una segunda ofensiva si Delcy Rodríguez no coopera con los intereses de Washington. Sin embargo, tanto Trump como el secretario de Estado, Marco Rubio, aclararon que no habrá tropas estadounidenses desplegadas en Venezuela. La estrategia parece centrarse en presión máxima, golpes quirúrgicos y sanciones, más que en una ocupación directa. Para muchos, Trump actúa con determinación frente a una dictadura, aunque no sin riesgos ni consecuencias humanitarias y geopolíticas.
  • Críticas internacionales y silencio sobre los abusos del chavismo:
    Gobiernos como los de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España condenaron la operación estadounidense, apelando al derecho internacional y la soberanía. Sin embargo, estas declaraciones han sido criticadas por su ambigüedad moral: condenan la acción de EE.UU., pero omiten o relativizan que Maduro lideró un régimen acusado de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, persecución política, fraude electoral y una crisis humanitaria que ha forzado a millones de venezolanos al exilio.
  • China, Corea del Norte y el respaldo a Maduro:
    China y Corea del Norte exigieron la liberación inmediata de Maduro, denunciando una violación de la soberanía venezolana. Ambos países, aliados estratégicos del chavismo, reforzaron el relato de “agresión imperial”, evidenciando cómo Venezuela sigue siendo una pieza en el tablero geopolítico global, más allá del sufrimiento de su población.
  • Situación en Caracas y llamado a la normalidad:
    Mientras el poder político se reacomoda, Caracas amaneció con calles tranquilas y comercios cerrados. El gobierno interino de Rodríguez, con respaldo militar, llamó a la población a retomar las actividades económicas, laborales y educativas, en un intento por proyectar control y estabilidad en medio de la incertidumbre.

La caída de Nicolás Maduro no ha significado, hasta ahora, la liberación de Venezuela ni el inicio automático de una democracia. El reconocimiento de Delcy Rodríguez por parte de las Fuerzas Armadas confirma que el núcleo duro del chavismo sigue intacto y que el poder continúa concentrado en una élite que ha gobernado sin contrapesos durante años. Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, ha optado por una acción directa y sin precedentes recientes, que muchos ven como una respuesta firme frente a una dictadura, pero que también abre interrogantes sobre sus consecuencias a largo plazo.

Mientras sectores de la izquierda regional defienden o relativizan al régimen venezolano en nombre de la soberanía, millones de venezolanos siguen esperando algo mucho más básico: justicia, elecciones libres y el respeto a la voluntad popular expresada en los últimos comicios, en los que amplios sectores sostienen que el ganador fue Edmundo González. Para muchos, ese escenario abría la posibilidad de una transición encabezada por González junto a María Corina Machado, una expectativa que hoy parece nuevamente postergada. El futuro inmediato del país dependerá de si este nuevo escenario es solo un cambio de nombres dentro del mismo poder o el inicio —aún incierto— de una verdadera transición democrática.