Estados Unidos explicó con mayor profundidad la decisión ya adoptada de revocar las visas a tres funcionarios del gobierno del Presidente Gabriel Boric, entre ellos el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz. A través del embajador Brandon Judd, Washington reveló que entregó información específica sobre incursiones extranjeras en telecomunicaciones chilenas y que, según afirmó, no hubo respuesta efectiva del Ejecutivo. Las acusaciones no son menores: hablan de espionaje potencial, vulneración de datos personales y riesgos para la soberanía nacional en medio del proyecto de cable submarino Chile–China Express.
- Revocación de visas como señal política y de seguridad:
La administración estadounidense retiró las visas al ministro Juan Carlos Muñoz, al subsecretario Claudio Araya y al jefe de gabinete Guillermo Petersen. Según el embajador Judd, la medida busca proteger la seguridad nacional de su país frente a decisiones que, a juicio de Washington, podrían afectar la seguridad regional. - Advertencias formales sobre incursiones en telecomunicaciones chilenas:
Judd aseguró que Estados Unidos compartió antecedentes concretos con autoridades chilenas sobre intervenciones en sistemas de telecomunicaciones. Fue enfático al declarar:
“Nosotros compartimos esta información con el gobierno de Chile, pero hasta la fecha, no hemos recibido ninguna respuesta de alguna acción tomada para remediar la situación”.
Esta afirmación sugiere que, pese a la gravedad de los antecedentes, no se habría implementado una reacción clara o visible por parte del Gobierno. - Riesgo directo para los datos de los chilenos:
Según el embajador, las incursiones afectaron a múltiples compañías privadas, lo que habría puesto en riesgo la información personal de usuarios de telefonía móvil. Esto implica la posibilidad de robo de datos, espionaje de comunicaciones y afectación de la privacidad de millones de personas.
Además, indicó que una empresa chilena de la construcción fue hackeada, lo que podría permitir el acceso indebido a información estratégica en procesos de licitación. - El proyecto Chile–China Express en el centro de la tensión:
El cable submarino, impulsado por la empresa estatal China Mobile, busca conectar Valparaíso con Hong Kong mediante fibra óptica. Aunque el proyecto aún se encuentra en evaluación, Washington considera que su implementación podría abrir espacios de vulnerabilidad estratégica.Estados Unidos fundamenta su preocupación en tres elementos centrales:- Infraestructura crítica: Los cables submarinos transportan más del 95% del tráfico mundial de internet, incluyendo comunicaciones gubernamentales, financieras y militares. Quien controla la infraestructura tiene potencial acceso a información sensible.
- Marco legal chino: La legislación de China obliga a empresas y ciudadanos a colaborar con las agencias de inteligencia cuando el Estado lo requiera. Esto genera dudas sobre la autonomía real de compañías como China Mobile.
- Competencia geopolítica global: La disputa entre EE.UU. y China por el control de la infraestructura digital es estratégica. Los cables submarinos hoy son tan relevantes como las rutas marítimas o energéticas en otras épocas.
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos ha señalado que China Mobile representa “riesgos sustanciales e inaceptables para la seguridad nacional de Estados Unidos”. - Cuestionamientos a la institucionalidad chilena:
El embajador afirmó que Chile no cuenta con mecanismos sólidos de revisión de inversiones extranjeras en sectores estratégicos, como sí ocurre en otras economías desarrolladas. Esta ausencia, según Washington, debilita la capacidad del país para resguardar su soberanía tecnológica. - Gobierno defiende soberanía y respalda a Muñoz:
La ministra Camila Vallejo calificó la sanción como “arbitraria y unilateral” y sostuvo que el ministro cuenta con respaldo total. Incluso afirmó que se trata de un asunto de patriotismo.
Sin embargo, el propio Muñoz reconoció que sostuvo una conversación “un poco tensa” con el embajador antes de la revocación de su visa, lo que confirma que existían advertencias explícitas sobre posibles consecuencias. - Posibles efectos en la cooperación bilateral:
Judd advirtió que la situación podría llevar a revisar los mecanismos de intercambio de información entre ambos países. Esto podría afectar programas de seguridad, cooperación estratégica e intercambio de inteligencia, áreas sensibles para cualquier Estado.
Las declaraciones del embajador elevan el nivel de preocupación. No se trata solo de una diferencia diplomática, sino de advertencias relacionadas con la protección de datos personales, la infraestructura digital y la seguridad nacional. Cuando se mencionan posibles incursiones extranjeras y falta de reacción ante información compartida, el debate deja de ser ideológico y pasa a ser institucional.
Chile enfrenta una decisión estratégica compleja en medio de una disputa global entre potencias. Precisamente por eso, el país requiere máxima prudencia, transparencia y rigor técnico. Las advertencias descritas por Washington son demasiado serias como para reducirlas únicamente a un conflicto político o a un discurso de soberanía. La seguridad de los ciudadanos y la estabilidad del país deben estar por encima de cualquier cálculo.