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Megaoperativo en Río de Janeiro deja 132 muertos: la mayoría serían del Comando Vermelho, que atacó con drones y barricadas

Ilustración conflicto armado Río de Janeiro lucha contra el narcotráfico Imagen generada con IA. Click para ampliar T

La operación “Contención”, llevada a cabo el martes en Río de Janeiro, Brasil, dejó al menos 132 fallecidos —entre ellos cuatro policías— y 81 detenidos, según confirmó la Defensoría Pública regional. El megaoperativo, realizado en los complejos de favelas de Penha y Alemão, tenía como objetivo capturar a líderes del Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más poderosas del país. El hecho, calificado por medios y organismos internacionales como “la mayor masacre policial” de la historia de la ciudad, desató críticas dentro y fuera de Brasil.

Puntos Claves:

  • El operativo más sangriento en la historia de Río de Janeiro: La llamada Operación Contención movilizó a 2.500 agentes de la Policía Civil y Militar, con apoyo de helicópteros, drones y vehículos blindados, para cumplir más de 100 órdenes de arresto contra miembros del Comando Vermelho. Según la Defensoría Pública, el número de muertos ascendió a 132, incluidos cuatro policías. Las autoridades informaron también de 113 arrestos, 10 adolescentes detenidos, 118 armas incautadas (91 fusiles, 29 pistolas), 14 explosivos y una tonelada de drogas.
  • Cuerpos en las calles y caos ciudadano: Vecinos de las favelas de Penha y Alemão hallaron decenas de cadáveres tras los tiroteos. En una escena que recorrió el mundo, los cuerpos —todos de hombres— fueron alineados en la plaza São Lucas para que las familias pudieran identificar a sus seres queridos. “El Estado nos abandonó hace mucho tiempo y nos volvieron a abandonar después de esta matanza. Quienes están cargando los cuerpos son los habitantes”, declaró Rayune Diaz Ferreira, residente de la zona.
  • Respuesta del crimen organizado: Los miembros del Comando Vermelho reaccionaron con barricadas, incendios de vehículos y drones equipados con explosivos. Se reportaron enfrentamientos en varias zonas de la ciudad, bloqueos en las principales avenidas, suspensión de clases en más de 50 escuelas y desvíos en 120 líneas de transporte público. La vida cotidiana de Río se paralizó temporalmente; calles habitualmente concurridas, como la Avenida Atlántica en Copacabana, amanecieron desiertas.
  • Tensión política entre autoridades: El gobernador de Río, Cláudio Castro, calificó el operativo como “una guerra” y criticó la falta de apoyo del gobierno federal. “Estamos completamente solos”, señaló. El ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski, respondió que no se había solicitado intervención federal y defendió que la seguridad pública “es responsabilidad de los gobernadores”. El episodio intensificó las tensiones entre el gobierno regional —de tendencia bolsonarista— y la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
  • Reacciones internacionales y denuncias de abusos: La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos expresó estar “horrorizada” por la masacre y exigió una investigación “pronta y efectiva”. Human Rights Watch calificó el operativo de “desastre” y pidió esclarecer las circunstancias de cada muerte. Organizaciones locales de derechos humanos señalaron posibles ejecuciones extrajudiciales, mencionando cuerpos con “disparos en la nuca y puñaladas”, según constató la abogada Flávia Fróes.
  • Qué es el Comando Vermelho: El Comando Vermelho (en español, “Comando Rojo”) nació en los años 70 en una prisión de Río de Janeiro, cuando presos comunes compartieron celdas con militantes políticos detenidos durante la dictadura militar. Lo que empezó como una alianza de supervivencia se transformó en una red criminal que domina buena parte del tráfico de drogas y armas en Brasil. Actualmente tiene presencia en 25 de los 26 estados del país y controla más de la mitad de las áreas bajo poder del crimen organizado en la región metropolitana de Río.
  • Un poder que desafía al Estado: El Comando Vermelho actúa como una “estructura paralela” en muchas comunidades, imponiendo normas y cobrando impuestos ilegales. Sus ingresos provienen del narcotráfico, la extorsión, el contrabando y el robo de cargamentos. La organización ha incorporado nuevas tecnologías, como la fabricación de armas con impresoras 3D y el uso de drones armados. Expertos en seguridad brasileños advierten que las operaciones policiales a gran escala no han logrado reducir su control territorial ni los índices de violencia.
  • Contexto internacional y repercusiones: El operativo ocurrió a días de la cumbre mundial de alcaldes C40 y del premio ambiental Earthshot, organizados en Río antes de la COP30, que se celebrará en Brasil en noviembre. Las autoridades locales suelen realizar grandes operativos previos a estos eventos para reforzar la imagen de seguridad. Sin embargo, el saldo humano y las imágenes de decenas de cuerpos en las calles generaron un profundo impacto mediático y un debate sobre el uso de la fuerza estatal en zonas empobrecidas.
Video real obtenido de Redes Sociales/Fuentes externas
Video real obtenido de Redes Sociales/Fuentes externas
Video real obtenido de Redes Sociales/Fuentes externas

Río de Janeiro amanece entre el duelo y la incertidumbre. Las familias siguen buscando a sus desaparecidos, mientras los organismos forenses trabajan en la identificación de las víctimas. Las escenas de cuerpos alineados y madres llorando en las calles marcaron un nuevo capítulo en la historia de violencia de una ciudad atrapada entre el crimen organizado y la brutalidad policial.

Más allá de la cifra de muertos, la tragedia deja en evidencia la complejidad del conflicto: un Estado que no logra controlar sus territorios y un poder criminal que se ha enquistado en las favelas. Para los habitantes de Río, la pregunta no es solo quién ganó esta “guerra”, sino cuándo podrán vivir sin miedo.