Una investigación de la Fiscalía Centro Norte, encabezada por el fiscal Alfredo Cerri y la Policía de Investigaciones (PDI), reveló una extensa red criminal integrada por 18 personas —16 ciudadanos chinos, un chileno y una boliviana— que operaba desde el Barrio Meiggs y otras comunas de Santiago. La denominada “mafia china” o “Hongmen” está acusada de asociación ilícita, secuestros extorsivos, tráfico de drogas, soborno y lavado de dinero, delitos por los que 17 de sus miembros quedaron en prisión preventiva.
Puntos Claves:
- Operación Muralla Oriental: La PDI allanó 63 propiedades en Santiago, Estación Central, Quinta Normal y Providencia, incautando más de $600 millones, armas y drogas. La operación permitió detener a 30 personas, de las cuales 18 fueron formalizadas como integrantes de la “mafia china”.
- Estructura criminal: El líder de la banda fue identificado como Huan Tao, quien se hacía llamar “Víctor Tao”. Coordinaba las operaciones delictivas y el lavado de activos mediante empresas de fachada y sociedades gastronómicas ficticias. Su principal colaboradora, Qian Chen, actuaba como testaferro en la compra de bienes e inmuebles usados para blanquear dinero.
- Delitos y modus operandi:
- La organización comenzó sus operaciones en 2023 con el secuestro de un comerciante chino en Copiapó. La víctima fue extorsionada por $6 millones y posteriormente trasladada a Santiago, donde continuaron los cobros bajo amenazas.
- En febrero de 2024, la banda secuestró a un empresario chileno del rubro de las cerezas, a quien retuvieron en un inmueble de calle Toesca. Alcanzó a enviar un mensaje a su hijo con la palabra “secuestrado”, lo que permitió su rescate.
- En el edificio de Toesca funcionaban los llamados “departamentos de seguridad”, donde las víctimas eran retenidas, apuñaladas y torturadas si no pagaban las sumas exigidas.
- El rol del carabinero involucrado:
- El exuniformado Gonzalo Hernández Salinas fue imputado por cohecho reiterado y revelación de secreto.
- Su número telefónico apareció en los celulares de varios imputados, incluido el líder Huan Tao.
- Hernández alertaba por WhatsApp sobre fiscalizaciones del Servicio de Impuestos Internos en el Barrio Meiggs y habría recibido pagos de $200 mil por aviso.
- Un testigo reservado relató: “La primera vez que lo vi fue en 2020 en San Alfonso entregando droga, armas y especies de valor a Huan Tao, quien le pagaba en efectivo en el mismo lugar.”
- Centro de operaciones en restaurante chino: La banda se reunía en un restaurante de la calle Echaurren, que no funcionaba comercialmente. Allí coordinaban secuestros y transacciones ilegales. El fiscal Cerri señaló: “Es concordante con la hipótesis de restaurantes como lugares de reuniones de la mafia.”
- Calificación jurídica y medidas cautelares: Los principales imputados fueron formalizados por asociación ilícita y lavado de dinero, además de secuestros extorsivos y tráfico de drogas. De los 18 formalizados, 17 quedaron en prisión preventiva: diez por peligro de fuga (con caución de $7 millones) y siete por peligro para la seguridad de la sociedad. Uno de los imputados, Xingzhozg Jiang, solo fue acusado por porte de munición y quedó con firma quincenal y arraigo nacional.
- Dimensión internacional del caso: Según la investigación, la red criminal podría manejar flujos de dinero que alcanzan decenas de millones de dólares, con conexiones internacionales. La Fiscalía y la PDI subrayaron que la complejidad del caso obligó a detectives a aprender chino mandarín para comprender las escuchas y pericias. Los investigadores describen a la “Hongmen” como una organización discreta, con barreras idiomáticas y jerarquías cerradas, similar al funcionamiento del Tren de Aragua, aunque menos visible públicamente.
- Impacto y cuestionamientos institucionales: La magnitud del lavado de activos evidenció la debilidad del sistema financiero chileno para detectar operaciones sospechosas. En paralelo, se cuestionó la falta de control interno en Carabineros, especialmente tras conocerse el informe de Contraloría que detuvo la renovación del sistema de radio policial, mostrando falencias administrativas en la institución.
El caso de la “mafia china” en el Barrio Meiggs deja al descubierto la presencia de organizaciones criminales internacionales que han logrado infiltrarse en el comercio local, utilizando estructuras legales y vínculos institucionales para operar impunemente.
La prisión preventiva de 17 imputados representa un avance en la lucha contra el crimen organizado, pero también un llamado de atención sobre las fallas del sistema de fiscalización y control financiero que facilitaron el lavado de millones en Chile. La sociedad espera que esta investigación marque un precedente en la persecución de mafias extranjeras y la corrupción local que las respalda.