

Durante una audiencia realizada este 10 de abril de 2026 en el Juzgado de Garantía de Los Lagos, la Fiscalía Regional de Los Ríos reveló el hallazgo de un saco enterrado con más de 60 fragmentos de huesos en el predio de Julia Chuñil Catricura, en el sector rural de Huichaco, comuna de Máfil. Los peritajes científicos confirmaron que al menos una de las piezas posee un 100% de coincidencia con material genético humano, lo que representa un avance crucial en la investigación por parricidio en contra de los tres hijos de la mujer desaparecida en noviembre de 2024. El Ministerio Público, que es el organismo del Estado encargado de dirigir las investigaciones de los delitos, sostiene que el móvil del crimen fue el robo de una pensión de jubilación, lo que echa por tierra las teorías que la actual oposición de izquierda intentó instalar para politizar el caso.
La Fiscalía de Los Ríos informó el hallazgo de osamenta humana a 50 metros de la vivienda de Julia Chuñil en Máfil.
— Uno noticias Chile (@UnonoticiaChile) April 10, 2026
La fiscal Tatiana Esquivel indicó que los restos presentan 100% de ADN humano y serán periciados para confirmar su identidad. pic.twitter.com/nimr8xofLC
El hallazgo de estos restos humanos en el predio de la propia familia Chuñil es un recordatorio brutal de cómo la realidad de los hechos suele ser mucho más simple y dolorosa que las narrativas ideológicas. Mientras la oposición de izquierda se esforzó por utilizar el nombre de una dirigente mapuche para alimentar un relato de conflicto ambiental y social, las pruebas científicas presentadas hoy demuestran que el verdadero peligro estaba dentro de su propio hogar. Este intento de instrumentalización política no solo faltó a la verdad, sino que también desvió recursos y atención de lo que siempre fue un caso de violencia doméstica extrema.
Es imperativo que la justicia actúe con la mayor firmeza contra quienes, tras arrebatarle la vida a su madre por un puñado de billetes, pretendieron engañar a las instituciones con denuncias falsas de desaparición. El actual escenario judicial, respaldado por informes del Servicio Médico Legal (SML) y laboratorios universitarios, permite finalmente dar una respuesta técnica a la comunidad de Máfil. La tragedia de Julia Chuñil no debe ser bandera de lucha para ninguna ideología, sino un llamado a fortalecer la protección de nuestros adultos mayores frente al abandono y la delincuencia, incluso cuando esta proviene de su propia sangre.