Seleccionar página

Segundo día del desalojo en la megatoma de San Antonio se desarrolla entre carabineros baleados, incendios provocados y violentas barricadas en el cerro Centinela

Ilustración INDH en megatoma San Antonio carabiernos atacados a balazos Imagen generada con IA. Click para ampliar T

A primera hora de este martes, el segundo día del desalojo de la megatoma del cerro Centinela en San Antonio, región de Valparaíso, estuvo marcado por graves hechos de violencia protagonizados por grupos de ocupantes, dejando a dos carabineros heridos a bala, múltiples ataques incendiarios y un escenario que las propias autoridades califican como altamente hostil.

Puntos Claves:

  • Carabineros heridos durante el operativo: En medio de los enfrentamientos, dos funcionarios resultaron lesionados. Un sargento segundo recibió un impacto balístico de calibre 9 milímetros en uno de sus brazos, mientras que un cabo segundo fue herido en una de sus extremidades inferiores. Ambos fueron trasladados a centros asistenciales y se encuentran estables y fuera de riesgo vital.
  • Ataques armados y uso de bombas incendiarias: Desde las primeras horas del operativo, los ocupantes levantaron barricadas y lanzaron objetos contundentes y artefactos incendiarios contra el personal policial. Según la autoridad policial, se registró el lanzamiento de más de 19 bombas incendiarias en contra de Carabineros durante la mañana.
  • Declaraciones oficiales sobre la gravedad de la violencia: La general Patricia Vásquez, jefa de zona de Carabineros en la región de Valparaíso, advirtió sobre el nivel de agresividad enfrentado por las fuerzas de orden, señalando que “estamos en un terreno hostil, es gente que se ha organizado, están actuando con mucha violencia”. Además, alertó sobre la presencia de grupos armados operando al interior de la toma.
  • Operativo ralentizado por razones de seguridad: Producto de los ataques armados y el riesgo permanente para los funcionarios, Carabineros confirmó que el avance del desalojo será más lento y cauteloso. La general Vásquez explicó que “vamos a ir asegurando el terreno de a poco”, priorizando la seguridad del personal desplegado.
  • Incendios y destrucción de infraestructura: Durante las jornadas de desalojo se registraron incendios de viviendas de material ligero y la quema de una retroexcavadora utilizada en las labores de demolición, lo que retrasó el proceso. Las autoridades indicaron que algunas barricadas habrían sido el origen de los siniestros, poniendo en riesgo a los propios habitantes del sector.
  • Balance del primer día y proyección del proceso: En la primera jornada se concretó la desocupación completa de la parcela 11, con un avance de aproximadamente 2,5 hectáreas y un 80% de demolición de viviendas. El saldo incluyó tres personas detenidas y 44 familias desalojadas. El plan contempla extender los trabajos a las parcelas 13 y 15, en un proceso que podría prolongarse por al menos tres meses.
  • Testimonios que generan controversia: En medio del desalojo, declaraciones de algunos pobladores causaron amplio rechazo público, como el caso de un ocupante que reconoció percibir ingresos de hasta dos millones de pesos mensuales, argumentando que, pese a ello, no puede acceder a arriendo ni a vivienda propia, lo que reavivó el debate sobre el uso irregular de terrenos y la legitimidad de las tomas.
Registro de segundo día de desalojo
Registro de incendio en megatoma San Antonio
Momento en que se confirma herida de bala 9mm (arma de fuego)

La situación vivida en San Antonio evidencia un preocupante escalamiento de la violencia, donde el uso de armas de fuego, bombas incendiarias y ataques coordinados no solo pone en riesgo a las fuerzas de orden, sino también a las propias familias que habitan la megatoma y a la comunidad en general. Más allá del legítimo debate social y habitacional, los hechos ocurridos muestran cómo la violencia organizada termina agravando los conflictos y dificultando cualquier solución de fondo.

El desalojo continúa bajo estrictas medidas de seguridad, mientras las autoridades investigan la dinámica de los ataques y la eventual presencia de grupos armados. En este complejo escenario, el llamado transversal es a rechazar de forma categórica la violencia como método de presión, recordando que sus principales consecuencias recaen en las personas más vulnerables y en quienes cumplen la labor de resguardar el orden público.