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“Si yo hubiera tenido un arma…”: Exjuez de 80 años Claudio Pavez sufre violento turbazo en La Pintana, enfatiza el derecho a la defensa con armas de fuego, mientras el Gobierno responde con frialdad rechazando la tenencia ciudadana

Ilustracion adulto mayor siendo rodeado por delincuentes Imagen generada con IA. Click para ampliar T

El exjuez Claudio Pavez, expresidente de la Corte de Apelaciones de San Miguel, fue víctima junto a su familia de un violento asalto en su casa en La Pintana. A sus 85 años, sufrió un “turbazo” que dejó a su hijo con graves lesiones y a su esposa de 81 años empujada al suelo pese a estar recién operada. Tras el ataque, el magistrado criticó duramente la falta de seguridad en Chile y defendió el derecho de los ciudadanos a poder protegerse con armas de fuego.

Puntos Claves:

  • El asalto en La Pintana: Durante la noche del martes 16 de septiembre, cerca de las 23:00 horas, un grupo de al menos seis delincuentes irrumpió en la vivienda de Claudio Pavez, ubicada en calle Los Nogales. Los sujetos, armados y con los rostros cubiertos, redujeron a la familia con violencia, golpeando en la cabeza con un fierro a su hijo de 58 años e intimidando al matrimonio con pistolas.
  • Violencia contra adultos mayores: La esposa del exjuez, de 81 años y en recuperación tras una cirugía, fue empujada al suelo sin piedad por los asaltantes. Pavez, que se moviliza con muletas, fue encañonado directamente en el rostro. El botín fue avaluado en entre 5 y 8 millones de pesos en especies y dinero en efectivo.
  • Testimonio del exjuez: Pavez relató con crudeza lo ocurrido: “Si yo hubiera tenido un arma para defenderme, le aseguro que no ocurre este asalto y tendríamos allá adentro tres o cuatro muertos. Todos los chilenos debieran aprender a defenderse, porque lo demás es pura cobardía moral y política”. Su declaración abrió un debate sobre el derecho a la legítima defensa frente a la inacción estatal.
  • Un juez que conoce la delincuencia: Claudio Pavez dedicó medio siglo al Poder Judicial, fue juez del crimen antes de la Reforma Procesal Penal y presidente de la Corte de Apelaciones de San Miguel. Durante años contó con vigilancia policial por su rol en causas de narcotráfico. “Yo fui juez, fui ministro del crimen. Luché contra los traficantes de droga en La Legua. Nunca aflojé. Pero hoy, los bandidos se pasean por los tribunales y la policía está amarrada de manos”, denunció.
  • Crítica al Gobierno y falta de seguridad: Tras el ataque, el exmagistrado cuestionó la debilidad del Estado frente al crimen organizado y la lentitud de la respuesta policial, que llegó horas después del asalto. Sus palabras contrastaron con las declaraciones del Gobierno, que rechazó el uso de armas particulares y defendió su política de reducir la circulación de armas en la población civil.
  • Respuesta del Gobierno al derecho a la defensa: Tras conocerse las declaraciones de Pavez, el ministro de Seguridad, Luis Cordero, aseguró que “armarse no es una buena solución” y que la política del Ejecutivo es “tratar de sacar armas de circulación”. Según la autoridad, muchas armas inscritas terminan siendo utilizadas en delitos, aunque no presentó datos concretos ni soluciones frente a la violencia que afecta a miles de familias. Si bien dijo empatizar con la víctima, su respuesta fue percibida como fría e insuficiente, reforzando la sensación de que el Gobierno prefiere imponer una narrativa antiarmas antes que garantizar protección real a la ciudadanía.

Video real obtenido de Redes Sociales/Fuentes externas

El caso del exjuez Claudio Pavez refleja la vulnerabilidad de las familias frente a la delincuencia en Chile y el sentimiento de desprotección que viven miles de ciudadanos. A sus 85 años, haber enfrentado la violencia en carne propia le dio aún más fuerza para exigir cambios. Su voz se alza no solo en defensa propia, sino también como advertencia de que la inseguridad ya no distingue condición social ni trayectoria.

La falta de respuestas efectivas por parte del Gobierno deja a la población en una encrucijada: confiar en un Estado que no da garantías o reclamar el derecho a defenderse. Lo cierto es que lo vivido por el exmagistrado y su familia expone con crudeza la urgencia de soluciones reales para frenar la ola de violencia que azota al país.