

El Departamento de Estado de los Estados Unidos evalúa seriamente la cancelación de las visas de ingreso para el presidente Gabriel Boric y varios de sus ministros, según reveló recientemente el medio Interferencia. Esta drástica medida diplomática no respondería únicamente a una diferencia de criterios políticos, sino a la existencia de pruebas concretas en Washington sobre esquemas de corrupción, coimas y negociaciones opacas entre la actual administración chilena y el régimen de China. La situación ha encendido las alarmas en el ámbito diplomático, ya que las agencias norteamericanas habrían recopilado evidencia de pagos indebidos y beneficios personales que comprometen la seguridad nacional y la transparencia del Estado chileno bajo la gestión del Frente Amplio.
Esta crisis diplomática pone de manifiesto el altísimo costo que la ideología de izquierda y la falta de gestión de Gabriel Boric le están cobrando a Chile. Mientras el gobierno se enreda en explicaciones, el país arriesga beneficios históricos como la Visa Waiver, todo por la incapacidad de la actual administración para mantener una línea ética clara frente a potencias autoritarias que compran voluntades a cambio de soberanía.
Chile no puede permitirse ser visto como un satélite de la corrupción transnacional. Es imperativo que la justicia chilena actúe con la misma decisión que las agencias externas para limpiar las instituciones de estos vínculos oscuros. La dignidad del país y nuestra libertad de movimiento en el mundo dependen de recuperar la seriedad y el Estado de Derecho que este gobierno ha puesto en jaque por su ineficiencia y sus dudosas lealtades.