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Boric impulsa a Bachelet a la ONU sin consenso, sin prioridad nacional y amarrando al próximo gobierno en una maniobra política de último minuto

Ilustración Bachelet recordando aviones haitianos candidatura a la ONU Imagen generada con IA. Click para ampliar T

El presidente Gabriel Boric oficializó desde La Moneda la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU, respaldada además por Brasil y México, en una decisión que generó fuertes cuestionamientos por las prioridades del Gobierno, la falta de consenso interno y el impacto que esta jugada deja al próximo mandato de José Antonio Kast, quien ha optado por la prudencia y el foco en las urgencias nacionales.

Puntos Claves:

  • Una nominación sin consenso y a días del cambio de mando: Boric anunció la inscripción de la candidatura de Bachelet a solo semanas de dejar el poder, sin el respaldo explícito del presidente electo José Antonio Kast. Altas fuentes diplomáticas advierten que esta decisión “amarra” al próximo gobierno y le resta margen de acción en política exterior.
  • Alineamiento con un polo de izquierda regional: La candidatura fue presentada en conjunto con los gobiernos de Lula da Silva (Brasil) y Claudia Sheinbaum (México), ambos críticos de Estados Unidos y de Donald Trump. Este eje ideológico refuerza las aprensiones sobre una eventual falta de viabilidad internacional, considerando el poder de veto de EE.UU. en el Consejo de Seguridad de la ONU.
  • Críticas a la gestión de Bachelet en Chile y la ONU: Desde la oposición se cuestiona duramente el historial de la exmandataria. El diputado Johannes Kaiser afirmó textualmente: “No tiene muchas cosas que presentar que sean positivas en su hoja de vida. Aparte de haber chantado la economía de nuestro país y haber destruido las bases de nuestra seguridad”, apuntando también a su controvertido paso como Alta Comisionada de Derechos Humanos.
  • Prioridades del país versus agenda internacional: Kast evitó pronunciarse sobre la candidatura, subrayando que Chile enfrenta emergencias internas graves. El presidente electo fue claro al señalar: “Chile está viviendo una emergencia y la emergencia está en Chile”, marcando distancia del énfasis internacional del actual Gobierno.
  • Costo político y económico para el próximo gobierno: Parlamentarios de la UDI y Republicanos advierten que la campaña por la ONU implica recursos significativos en un contexto de estrechez fiscal, problemas de seguridad, migración y reconstrucción tras catástrofes. Además, si Bachelet no logra apoyos clave, la candidatura podría terminar siendo solo testimonial.
  • Presión desde La Moneda para “alinear” al próximo gobierno: Ministros como Álvaro Elizalde y Camila Vallejo han llamado a “ponerse la camiseta por Chile”, intentando trasladar el costo político a Kast si decide no respaldar la postulación, pese a que fue impulsada sin su conducción.
Registro de la ceremonia de oficialización de la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU

La decisión de Boric de priorizar la proyección internacional de Michelle Bachelet, en alianza con un eje de izquierda regional, vuelve a evidenciar una desconexión con las urgencias que viven los chilenos y deja al próximo gobierno ante un escenario complejo y poco transparente.

Frente a esto, la postura de José Antonio Kast —centrada en la seguridad, la reconstrucción y el orden interno— aparece como una señal de responsabilidad y foco en lo esencial, en contraste con una administración saliente que opta por cerrar su ciclo con una apuesta ideológica de alto riesgo y dudoso beneficio para el país.