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Polémica por etiquetado “con perspectiva de género” en el Presupuesto 2025: 22,5% del gasto fiscal, equivalente a $18,5 billones, fue clasificado bajo esa categoría

Ilustración progresistas disfrutando del dinero Imagen generada con IA. Click para ampliar T

El inicio de la discusión presupuestaria en el Congreso dejó en evidencia una fuerte controversia entre el gobierno y la oposición. La Dirección de Presupuestos (Dipres) informó que un 22,5% de la Ley de Presupuestos 2025 —equivalente a $18,5 billones de pesos— fue clasificado bajo el concepto de “Presupuesto con Perspectiva de Género”. El Ejecutivo defendió la medida como un esfuerzo por incorporar la igualdad entre hombres y mujeres en las políticas públicas, mientras que parlamentarios opositores acusaron al gobierno de fijar prioridades equivocadas en un contexto de bajo crecimiento económico y alzas en el desempleo.

Puntos Claves:

  • Monto y alcance del gasto etiquetado: Según el informe de Hacienda, el Presupuesto con Perspectiva de Género alcanzó $18,5 billones, lo que equivale al 22,5% del gasto fiscal de este año. Los recursos se distribuyen en 22 ministerios y representan un 36% de las asignaciones revisadas bajo esta metodología. De ese total, un 1,31% corresponde a políticas directas, como programas contra la violencia de género, y un 21,2% se considera una contribución indirecta, como iniciativas de vivienda o apoyo a pymes que incluyen enfoques de equidad.
  • Críticas de la oposición: Desde la UDI, el senador Javier Macaya cuestionó la iniciativa señalando que “que se etiquete un presupuesto con perspectiva de género es…, no sé, cuánto se gastarán en esto, a quién estarán contratando para estos fines, me parece que están mal puestas las prioridades”. A su juicio, en un escenario de incertidumbre económica, el gobierno estaría destinando esfuerzos a proyectos poco prácticos en vez de resolver problemas inmediatos como la falta de empleo.
  • Visión de ineficiencia y adoctrinamiento: En la misma línea, el diputado Frank Sauerbaum (RN) acusó que “el gobierno siempre se queda en la consigna, porque son ineficientes y poco prácticos esos recursos. Podrían haberlos ocupado, por ejemplo, en haber facilitado el ingreso al de las mujeres al mundo laboral, que hoy día finalmente son las que más les impactan los niveles de cesantía y el bajo crecimiento económico”.
  • Metodología de “etiquetado”: El sistema fue implementado como plan piloto en 2024 y busca identificar qué partidas presupuestarias contribuyen a la igualdad de género, ya sea de manera directa o indirecta. Para aplicarlo, la Dipres capacitó a funcionarios de distintas carteras con el objetivo de detectar y cuantificar programas con impacto en equidad. Esta metodología fue destacada por Hacienda como un esfuerzo para integrar una mirada más inclusiva en la planificación fiscal.
  • Defensa del oficialismo: La diputada Gael Yeomans (Frente Amplio) defendió la medida y sostuvo que evaluar la perspectiva de género en el presupuesto es clave para cerrar brechas históricas. “La mejor forma de evaluar cuál ha sido la implicancia de la perspectiva de género en las políticas es ver cómo las diferencias entre hombres y mujeres se han abordado desde las legislaciones”, señaló, poniendo como ejemplos la promoción de la igualdad salarial y el fomento a la participación femenina en áreas científicas y técnicas.
  • Debate político más amplio: Aunque los gobiernos anteriores también financiaron programas vinculados a la equidad de género, la novedad radica en la sistematización del gasto bajo este concepto. Para la oposición, este énfasis refleja una tendencia del Ejecutivo a privilegiar consignas ideológicas sobre medidas económicas efectivas, lo que alimenta las críticas sobre su manejo de la agenda fiscal.

El debate en torno al Presupuesto con Perspectiva de Género ilustra cómo una política pública que en principio busca ampliar derechos y reducir desigualdades termina generando roces políticos por la forma en que se implementa y comunica. Mientras el gobierno defiende el esfuerzo como un paso hacia la equidad, sectores opositores insisten en que se trata de un uso ineficiente de recursos en tiempos de estrechez fiscal.

Más allá de las posiciones políticas, lo cierto es que este tema se instaló en el corazón de la discusión presupuestaria 2025, que se extenderá hasta noviembre, y donde cada peso invertido será objeto de escrutinio. En medio de un escenario económico complejo, la ciudadanía seguirá expectante para saber si las prioridades del Ejecutivo están realmente alineadas con las urgencias sociales del país.