El último Presupuesto del Presidente Gabriel Boric, presentado en cadena nacional, ha generado una ola de críticas por su falta de transparencia, sus cifras infladas y los beneficios que deja asegurados para él mismo. Mientras el gasto público subirá solo 1,7%, el Gobierno proyecta un déficit real cercano al 3%, acumula deudas por más de US$1.000 millones en Vivienda y Salud, y elimina la glosa republicana que permitía al próximo gobierno disponer de recursos propios. A esto se suma un aumento del 90,3% en los fondos destinados a fundaciones y museos ligados al oficialismo y la incorporación de $151 millones para la futura dieta y oficinas del propio Presidente Boric.
Puntos Claves:
- Déficit estructural al alza: Aunque La Moneda prometió una meta de déficit fiscal de 1,1%, el propio Ministerio de Hacienda corrigió esa cifra a 2,2%, y los analistas advierten que podría llegar hasta 3% del PIB. En 2024 el Gobierno ya había proyectado 1,9%, pero cerró en 3,2%. Según la exdirectora de Presupuestos Cristina Torres, “los ingresos están sobrestimados y los gastos subestimados, lo que genera una ilusión de equilibrio fiscal que no existe”.
- Ingresos sobredimensionados: El Gobierno proyectó que los ingresos fiscales crecerían 11,2% entre agosto y diciembre de 2025, una cifra considerada “imposible” por los especialistas. A julio, los ingresos reales solo aumentaban 6,3%, muy por debajo de lo esperado. El ex Dipres Matías Acevedo advirtió que el crecimiento del gasto de 1,7% “podría parecer austero, pero no lo es porque nuevamente los cálculos de ingresos están sobrestimados”.
- Deudas acumuladas en Vivienda y Salud: Constructoras y gremios del sector denuncian pasivos por hasta US$1.000 millones en Vivienda, aunque el ministro Carlos Montes asegura —sin presentar documentos— que sería “entre 1/9 y 1/10 de esa cifra”. En Salud, las clínicas privadas acusan deudas por $434 mil millones, un aumento de 57% desde mayo, lo que ya ha afectado la atención de pacientes y el suministro de insumos médicos.
- Fin de la “glosa republicana”: Por primera vez desde 1990, un Presidente elimina los recursos de libre disposición para el próximo gobierno. En su lugar, Boric autoriza solo una reasignación de hasta 1% del presupuesto total (unos US$700 millones), lo que limita severamente la maniobrabilidad del futuro mandatario. Evelyn Matthei calificó la medida como “una irresponsabilidad política que amarra al futuro gobierno”, mientras José Antonio Kast la consideró “una señal de falta de grandeza institucional”.
- Fondos culturales con alzas del 90,3%: El ítem “Fomento del Acceso al Patrimonio y Apoyo a Organizaciones Patrimoniales” del Ministerio de las Culturas pasará de $12.221 millones en 2025 a $23.259 millones en 2026, un aumento del 90,3%. Entre los beneficiados destacan:
- Fundación Salvador Allende: sube de $101 a $108 millones (+7%)
- Museo de la Memoria: de $2.474 a $2.647 millones (+7%)Villa Grimaldi y Londres 38: ambas aumentan un 7%
- Museo Violeta Parra: recibirá $633 millones, pese a estar cerrado desde 2020
En contraste, más de 20 programas sociales y educativos serán eliminados por “baja ejecución o duplicidad”, varios de ellos vinculados al Fosis y al Ministerio de Desarrollo Social.
- Aumento personal para Boric: El proyecto de Ley de Presupuesto incluye $151 millones adicionales para cubrir la dieta, oficinas y personal del propio Presidente una vez que deje La Moneda. Estos fondos se clasificaron como “gasto de ley permanente”, lo que impide que el Congreso los rechace. Con esta maniobra, Boric se garantiza el beneficio por toda su vida, sumándose a un total de $830 millones anuales destinados a expresidentes. El diputado Andrés Longton (RN) fue tajante: “No hay justificación para que un expresidente de 40 años reciba esta pensión vitalicia. Es una bofetada para los pensionados del país”.
- Recortes en seguridad y programas sociales: Mientras el gasto en cultura se dispara, el Plan Nacional contra el Crimen Organizado sufre un recorte de 31,7%, y más de 20 programas públicos quedan con presupuesto $0, entre ellos el de Apoyo a la Gestión Municipal y la Educación Financiera para mujeres. En seguridad, el incremento global es de apenas 1,2%, muy por debajo del 16% acumulado que promete el Ejecutivo.
- Presupuesto con tinte electoral: En cadena nacional, Boric aprovechó la instancia para atacar a José Antonio Kast por su propuesta de recorte fiscal. “Es irresponsable e indeseable recortar US$6.000 millones de gasto sin decir de dónde”, dijo el Presidente. Kast respondió duramente: “Lo que hizo el Presidente no fue un acto republicano, fue un acto de corrupción y de mentiras”. El gesto fue leído por analistas como un uso del aparato estatal con fines electorales.
- Contradicciones del discurso oficial: El ministro de Hacienda Nicolás Grau defendió la eliminación de la glosa republicana asegurando que “nuestra propuesta le da más libertad al próximo gobierno”, pese a que el margen de reasignación es menor al 1% del total. Paralelamente, se mantienen dietas vitalicias, deudas no aclaradas y aumentos discrecionales en sectores ideológicamente afines al oficialismo.
El Presupuesto 2026 no deja un legado de responsabilidad, sino de incoherencia y autoprotección política. Las promesas de “orden fiscal” chocan con un escenario de déficit creciente, deudas no pagadas y un aumento de recursos a entidades cercanas al poder.
En lugar de cerrar su mandato con transparencia y altura republicana, el Presidente Gabriel Boric se despide asegurándose beneficios personales de por vida y dejando al país con un presupuesto frágil, maquillado y difícil de sostener. Su último presupuesto no quedará en la historia por su visión de Estado, sino por su distancia con la realidad y por la forma en que privilegió su propia permanencia sobre la estabilidad fiscal de Chile.