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Presidente Gabriel Boric llama a estudiantes a «recuperar» la FECh y el activismo político a solo días de dejar el Gobierno

Ilustración Gabriel Boric en la fech intento radicalizar reactivar movimientos de izquierda Imagen generada con IA. Click para ampliar T

El Presidente Gabriel Boric encabezó este jueves la inauguración del proyecto arquitectónico “Cimientos de la Facultad” en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, ubicada en Pío Nono 1, instancia que aprovechó para realizar una polémica arenga política a escasas jornadas de finalizar su mandato. A muy poco de traspasar la banda presidencial al mandatario electo José Antonio Kast, el jefe de Estado instó directamente a los alumnos a reorganizarse y retomar el control de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), organización que se encuentra acéfala y en crisis tras el fracaso de sus últimos procesos electorales por falta de quórum y el evidente desinterés del estudiantado.

Puntos Claves:

  • Llamado directo a la reactivación de las bases: Durante la ceremonia en el histórico edificio donde cursó sus estudios, Boric utilizó su plataforma como «patrono» (en la universidad, por estatutos tradicionales, el presidente en ejercicio se considera «patrón» de la Universidad de Chile) de la universidad para pedir a los alumnos que vuelvan a la primera línea del debate público. Sus palabras literales fueron: «Los necesitamos presentes en el debate público. Necesitamos a la FECh, recuperen la FECh». Este mensaje surge tras años de una federación inexistente, que desde 2024 carece de directiva validada por falta de quórum de los propios estudiantes.
  • Oportunismo político ante el cambio de mando: El discurso se produce en la recta final de una administración que ha sido duramente cuestionada por su falta de gestión y el aumento de la inseguridad. La crítica desde el sector de centroderecha no se ha hecho esperar, interpretando este gesto como un intento desesperado de «despertar» un activismo callejero y universitario que se mantuvo llamativamente pasivo durante los cuatro años de gestión del Frente Amplio, justo cuando la izquierda se prepara para pasar a la oposición y enfrentar el gobierno de José Antonio Kast.
  • Inauguración de obras y despliegue de autoridades: La actividad, denominada “Cimientos de la Facultad”, contó con la presencia de figuras clave del aparato estatal como la contralora general Dorothy Pérez, el fiscal nacional económico Jorge Grünberg, y los ministros Alberto van Klaveren y Luis Cordero. A pesar del carácter institucional y patrimonial del evento, que busca renovar el edificio de Pío Nono 1, el mandatario optó por un tono nostálgico, recordando su ingreso a la carrera en 2004 y su pasado como dirigente estudiantil, desviando el foco de la inversión en infraestructura hacia la agitación política.
  • Contradicción entre excelencia y agitación: Mientras el jefe de Estado afirmó que en la universidad se debe «cultivar el pensamiento crítico y la excelencia», su llamado a recuperar la FECh es visto como una instrucción para reconstruir bastiones ideológicos. La actual falta de quórum en la federación refleja que el estudiante promedio está más preocupado por su formación profesional que por las consignas de una izquierda que, tras fracasar en el Gobierno, busca refugio nuevamente en las asambleas universitarias.

Resulta profundamente preocupante que un Presidente, a las puertas de abandonar La Moneda, utilice una instancia académica para incentivar la reactivación de grupos de presión que guardaron un silencio cómplice durante todo su mandato. Esta arenga no parece buscar la mejora de la educación superior, sino más bien dar una instrucción política clara para reconstruir bases de choque ante el inminente cambio de signo político en el país, demostrando que para la izquierda radical, las instituciones educativas son herramientas de agitación y no espacios de saber.

La «nostalgia» de Boric por sus días de dirigente universitario no debe ocultar la realidad de un gobierno que termina con deudas históricas en gestión y seguridad. Instar a los estudiantes a «recuperar» federaciones vacías justo cuando se pierde el poder, solo confirma el interés de convertir nuevamente a la Universidad de Chile en una trinchera ideológica, poniendo en riesgo la neutralidad y el prestigio de la educación pública en favor de intereses partidarios.