Seleccionar página

Presidente Boric en la cumbre de los BRICS: discursos idealistas, contradicciones diplomáticas y riesgos para Chile. Trump anuncia aranceles adicionales para países alineados con BRICS

Ilustración Boric peor posicion posible Imagen generada con IA. Click para ampliar T

En medio de crecientes tensiones geopolíticas, el presidente Gabriel Boric participó esta semana en la Cumbre de los BRICS 2025 en Río de Janeiro, como representante invitado. Durante su intervención, insistió en el compromiso de Chile frente a la crisis climática y reiteró su defensa del multilateralismo, pero su presencia en un foro liderado por potencias como China y Rusia, y su discurso crítico hacia las potencias occidentales, han generado cuestionamientos sobre la coherencia de su política exterior. A pesar de que Chile no es parte del grupo, su participación ha levantado advertencias sobre eventuales repercusiones diplomáticas y comerciales, especialmente tras las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles a los países “alineados” con BRICS.

Puntos Claves:

  • Boric en la Cumbre BRICS 2025: participación entre potencias divididas: El presidente Gabriel Boric asistió como invitado a la cumbre de los BRICS realizada en Río de Janeiro, un foro integrado por países como China, Rusia, India, Irán y Sudáfrica, entre otros. Aunque Chile no es miembro pleno del grupo, la participación del mandatario chileno fue activa en múltiples foros, abarcando temas como medioambiente, inteligencia artificial y multilateralismo.
  • Compromiso climático reiterado, pero sin autocrítica interna: En la sesión “Medio Ambiente, COP30 y Salud Global”, Boric destacó el compromiso de Chile con la carbono neutralidad hacia 2050, la eliminación de centrales a carbón al 2035 y el impulso al hidrógeno verde y la electromovilidad.
    • “Chile ve la transición a energías limpias como una oportunidad y no como una carga”, sostuvo el Presidente.
    • Sin embargo, su intervención fue criticada por la falta de autocrítica respecto a las dificultades que enfrenta su gobierno para implementar esas políticas dentro del país, como retrasos en infraestructura energética o el uso continuo de combustibles fósiles durante emergencias.
  • Discurso moralista en política exterior tensiona relaciones clave: Boric condenó con fuerza la invasión rusa a Ucrania y los ataques de Israel a Palestina, afirmando que Chile mantiene una política exterior “coherente y firme”.
    • “Chile no legitima agresiones unilaterales a ningún país, aunque con el país atacado tengamos profundas diferencias”, afirmó el Mandatario.
    • Esta postura fue calificada por algunos analistas como moralmente correcta, pero diplomáticamente arriesgada, en un contexto donde los equilibrios y alianzas internacionales son estratégicos para un país exportador como Chile.
  • Presiones externas: advertencia de aranceles desde Estados Unidos: La participación de Boric en la cumbre provocó una advertencia directa desde Estados Unidos. Donald Trump, anunció que aplicará un arancel del 10% a los países que “se alineen” con los BRICS.
    • El canciller Alberto van Klaveren intentó bajar el perfil a la situación, señalando que Chile solo asistió como invitado.
    • Aun así, parlamentarios chilenos manifestaron preocupación por los efectos de esta participación en las relaciones bilaterales y las exportaciones nacionales, que podrían verse afectadas si Washington endurece su postura.
  • Críticas internas a la política exterior de Boric: Legisladores de oposición han cuestionado el enfoque diplomático del Ejecutivo, acusando una política exterior “ideologizada” que prioriza afinidades personales por sobre el interés nacional.
    • “Las decisiones internacionales deben priorizar el bienestar económico y la estabilidad del país. Participar de este tipo de encuentros sin un análisis profundo de sus consecuencias es una imprudencia que podría costarnos caro”, advirtió la diputada Catalina del Real.
    • El diputado Stephan Schubert señaló que la asistencia a la cumbre BRICS “es una postura absolutamente innecesaria por un bloque de países”, y llamó al Ejecutivo a mantener cautela.
  • Incertidumbre ante el rol futuro de Chile en el BRICS: Si bien se ha reiterado que Chile no tiene intención de incorporarse formalmente al grupo BRICS, la participación activa de Boric y la organización de una cumbre de líderes progresistas en Santiago el 21 de julio han sembrado dudas sobre el rumbo diplomático del país.
    • La futura cumbre en Santiago será encabezada por Boric y contará con líderes como Lula da Silva (Brasil), Pedro Sánchez (España) y Yamandú Orsi (Uruguay), entre otros.
    • Aunque se plantea como un “ejercicio de reflexión”, algunos observadores advierten que estos gestos podrían acercar a Chile a una órbita ideológica poco conveniente en el actual contexto económico internacional.
  • Choques diplomáticos evitables: Irán, Rusia y Palestina en la agenda de Boric: Durante su participación, el Presidente también condenó bombardeos contra instalaciones nucleares de Irán y pidió intervención en la guerra de Rusia contra Ucrania.
    • Las menciones a conflictos sensibles, en foros donde participan países involucrados directamente, han generado incomodidad.
    • El propio canciller Van Klaveren reconoció que “no creemos que haya caído muy bien ese comentario en la delegación rusa”.
  • El doble filo del protagonismo internacional: Aunque Boric ha buscado proyectar a Chile como un actor con principios claros en la arena global, su insistencia en pronunciamientos ideológicos sin considerar los impactos prácticos genera dudas.
    • La política exterior requiere equilibrio: defender principios sin poner en riesgo los intereses económicos del país.
    • El contexto actual exige pragmatismo, especialmente cuando el mundo se encuentra en medio de disputas comerciales, conflictos armados y reconfiguración de alianzas.

La participación del presidente Boric en la cumbre BRICS 2025 ha demostrado, una vez más, su intención de posicionar a Chile como un actor moral en el escenario internacional. No obstante, esa vocación ética se enfrenta al dilema de los costos diplomáticos y económicos que puede acarrear. Las señales emitidas desde Estados Unidos y las críticas internas sugieren que el gobierno debería considerar con mayor cautela los foros donde participa, así como el tono de sus intervenciones.

En un momento en que Chile necesita estabilidad, empleos y claridad económica, la política exterior no puede estar guiada únicamente por ideales personales o afinidades ideológicas. Debe ser una política de Estado, con visión de largo plazo y centrada en el bienestar de los ciudadanos, más allá de discursos en escenarios globales.