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CASEN 2024: pobreza baja por subsidios y no por trabajo; dependencia estatal crece, la desigualdad se estanca y Boric responde infantilmente a El Mercurio

Ilustración Boric criticando a El Mercurio muy molesto Imagen generada con IA. Click para ampliar T

La reciente publicación de la Encuesta CASEN 2024 fue presentada por el Gobierno como un logro histórico en la lucha contra la pobreza, pero un análisis más profundo de los datos revela un escenario preocupante: la reducción de la pobreza no se explica por más empleo ni mejores salarios, sino por una creciente dependencia de los subsidios estatales, una señal de alerta sobre el rumbo económico y social que ha seguido la administración de Gabriel Boric.

Puntos Claves:

  • La pobreza baja, pero por bonos y subsidios, no por trabajo:
    Aunque la tasa de pobreza por ingresos cayó a 17,3% y cerca de 600 mil personas salieron de esa condición entre 2022 y 2024, los datos muestran que en el primer decil los ingresos autónomos han caído de forma sostenida. En 2017 representaban el 63% de los ingresos; en 2024, apenas el 31%. En contraste, los subsidios estatales pasaron del 27% al 69%, evidenciando una fuerte dependencia del Estado.
  • Advertencias técnicas que el Gobierno minimiza:
    La economista de LyD, Paulina Henoch, advirtió que “si bien es positivo que la nueva entrega de resultados de la Casen muestre que, con la nueva medición, la tasa de pobreza es menor que en 2017, preocupa lo que ocurre con el grupo de mayores carencias. En el primer decil se observa una caída de los ingresos del trabajo y un aumento importante de los subsidios monetarios”. Esta tendencia refleja un deterioro de las oportunidades laborales, especialmente para los sectores más vulnerables.
  • PGU y desincentivos al empleo:
    Parte de la reducción de ingresos laborales se explica porque adultos mayores del primer decil han dejado de trabajar al recibir la Pensión Garantizada Universal (PGU), que reemplaza parcialmente sus ingresos. Si bien el apoyo es necesario en muchos casos, expertos coinciden en que un diseño mal calibrado puede desalentar la generación de ingresos propios.
  • Desigualdad estancada, promesa incumplida:
    Uno de los compromisos centrales del Frente Amplio fue reducir la desigualdad. Sin embargo, el índice de Gini apenas varió de 0,470 en 2022 a 0,464 en 2024, una diferencia estadísticamente no significativa. Más aún, la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre aumentó, pasando de 31,6 veces en 2017 a 37,8 veces en 2024.
  • El “lado B” que el Gobierno evita discutir:
    David Bravo, del Centro UC de Encuestas, y Juan Cristóbal Romero, del Hogar de Cristo, coincidieron en que la baja de la pobreza descansa principalmente en transferencias estatales. Romero fue claro al señalar que “lo que está sosteniendo la reducción de la pobreza en los últimos seis años están siendo básicamente las transferencias del Estado principalmente a través de la PGU. (…) Lo que está disminuyendo son los ingresos autónomos, esa es la mala noticia”.
  • Lo de El Mercurio: puede haber error en una nota, pero eso no cambia el fondo del problema:
    En los antecedentes disponibles aparece una controversia por cifras atribuidas a El Mercurio sobre pobreza multidimensional en ciertos grupos, y desde el propio Ministerio se afirmó que esos datos no eran correctos. Si efectivamente existió un error periodístico en esa publicación puntual, corresponde rectificarlo con transparencia. Sin embargo, incluso con esa precisión, el punto central que dejan los datos de la CASEN sigue en pie: la mejora en pobreza convive con mayor dependencia de subsidios, caída de ingresos autónomos en los sectores más vulnerables y estancamiento de la desigualdad.
  • Migración ilegal y presión sobre el sistema social:
    A la falta de crecimiento económico se suma una migración ilegal descontrolada, que aumenta la demanda por subsidios y servicios públicos. Sin políticas firmes de control y sin crecimiento, Chile corre el riesgo de repetir el camino de países como Argentina, donde el clientelismo basado en bonos terminó quebrando las finanzas públicas.
  • Boric y su tono cronfrontacional:
    En medio de las críticas a la lectura oficialista de la CASEN, el Presidente Gabriel Boric reaccionó en redes sociales con un mensaje dirigido a El Mercurio: “No me extraña de El Mercurio. Siguen una línea consistente con su historia”. Más allá de posibles errores del medio, el tono refleja un comportamiento infantil y poco acorde a la investidura presidencial, más cercano a una “barra brava” que a un Jefe de Estado. Todos los medios pueden cometer errores, lo correcto y sano es señalarlo de forma fundamentada y corregirlo.
  • Kast y el énfasis en crecimiento y responsabilidad fiscal:
    Frente a este escenario, José Antonio Kast ha insistido en que la superación real de la pobreza requiere crecimiento económico, empleo formal y un uso riguroso de los recursos públicos. Su crítica a la “improvisación” del actual Gobierno apunta precisamente a evitar que Chile quede atrapado en un modelo asistencialista insostenible.

La CASEN 2024 confirma que los subsidios pueden aliviar necesidades inmediatas, pero también deja en evidencia el fracaso del Gobierno de Boric en generar condiciones para que las personas salgan de la pobreza por sus propios medios. Sin crecimiento, sin empleo y con una desigualdad intacta, la aparente mejora es frágil y reversible. El desafío que se abre para el próximo gobierno será abandonar el relato triunfalista y enfrentar, con seriedad y responsabilidad, la tarea de devolverle a Chile la senda del trabajo, la dignidad y el progreso sostenible.