Esta semana, sectores de la izquierda han orquestado una feroz campaña de desprestigio en contra de la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, utilizando un antiguo problema administrativo ocurrido en Estados Unidos el año 2009 para desviar la atención del cobarde ataque racista que sufrió recientemente en la Universidad Austral. Mediante la difusión de artículos sesgados que reviven una polémica en Washington D.C., sus detractores buscan manchar la intachable trayectoria de la primera mujer mapuche en el gabinete del presidente José Antonio Kast, omitiendo deliberadamente el contexto de brutal discriminación, machismo y persecución política que enfrentó en Norteamérica al intentar ordenar una agencia gubernamental capturada por operadores políticos y sindicatos.
Puntos Claves:
- El origen de la difamación: La izquierda radical, a través de medios afines, ha reflotado un informe del año 2011 elaborado por el Inspector General de Washington D.C. (una figura similar a nuestra Contraloría General de la República, encargada de vigilar a los servicios públicos). Este documento cuestionaba un contrato de arriendo que Lincolao firmó con una amiga en 2009 para cumplir con un supuesto requisito de domicilio al ser nombrada directora interina del Departamento de Parques y Recreación, además de darle un trabajo temporal de verano a esa misma persona por un monto de 4.200 dólares.
- Ausencia total de delitos: Es fundamental aclarar que la justicia norteamericana, tras revisar exhaustivamente el caso del formulario federal I-9 (un documento legal de Verificación de Elegibilidad de Empleo en Estados Unidos), decidió no presentar ningún cargo penal en contra de la actual ministra. Esto confirma que se trató de un simple error administrativo y no de un fraude o un delito, desmintiendo de raíz las graves acusaciones que hoy levanta la izquierda chilena.
- Víctima de un entorno hostil y racista: En el año 2009, Lincolao (conocida entonces por el apellido de su exmarido, Hartsock) enfrentó una brutal oposición de los políticos locales, liderados por el concejal Marion Barry (influyente concejal afroamericano y exalcalde de la ciudad), quien orquestó ataques en su contra por su condición de mujer y latina. Según reportó el diario The Washington Post en su momento, el ambiente llegó a niveles de acoso inaceptables en las audiencias públicas: «Lo más perturbador fue el tono desagradable de la retórica. Los oradores llamaron a la Sra. Hartsock ‘el diablo’ y ‘mentirosa’». Ex-Ante tiene un artículo reciente que informa sobre los ataques y dificultades que enfrentó Lincolao en la época.
- Venganza sindical y política: Las fuentes que hoy utiliza la izquierda para atacar a la ministra provienen de medios con claros sesgos o intereses creados. Por ejemplo, se basan en portales vinculados a la Federación Americana de Empleados del Gobierno (AFGE, por sus siglas en inglés, un poderoso sindicato de trabajadores públicos estadounidenses), quienes atacaron a Lincolao porque ella, actuando con responsabilidad fiscal, intentó cerrar guarderías ineficientes que arrastraban un millonario déficit. Fue una clara revancha de los sindicatos frente a una autoridad que quiso cuidar los recursos del Estado.
- Manipulación de la prensa extranjera: Medios como Washington City Paper (conocido por su enfoque sensacionalista de izquierda) y emisoras de radio progresistas amplificaron estos ataques sindicales en su época. Hoy, la izquierda chilena copia y pega esta información ocultando que Lincolao, una esforzada inmigrante que llegó a Estados Unidos sin hablar inglés y con solo 500 dólares, estaba siendo aplastada por una maquinaria política. El entonces fiscal general de Washington, Peter Nickles, resumió la injusticia del proceso calificando el trato hacia la chilena como una acción «misógina y racista».
Análisis principales fuentes citadas por la izquierda
- Washington Examiner: Medio estadounidense enfocado en generar polémica y escándalos. Su sesgo e interés principal fue utilizar a Ximena Lincolao como un «chivo expiatorio» (alguien a quien culpar injustamente). Al exagerar un simple error de papeleo administrativo, buscaban golpear y debilitar políticamente al alcalde de la época, quien la había nombrado en el cargo.
- Washington City Paper: Periódico sensacionalista con una clara línea editorial de izquierda progresista. Su sesgo e interés radicó en su estrecha alianza con los movimientos sindicales. Atacaron sin piedad a Lincolao en represalia porque ella, buscando mayor eficiencia, intentó frenar el despilfarro de dineros públicos y poner orden en los servicios del Estado.
- Portal sobre derechos de Empleados Públicos / AFGE: Plataforma del sindicato de trabajadores públicos más grande de Estados Unidos. Su sesgo e interés fue una venganza netamente política y sindical. Difamaron a la actual ministra con el único fin de proteger los privilegios económicos de sus dirigentes, luego de que ella intentara cerrar departamentos ineficientes para cuidar la billetera fiscal.
Es importante comprender el contexto de la información, no es suficiente replicar sin meditar. Si bien es cierto que son medios extranjeros y es difícil comprender a cabalidad contexto de sucesos tan puntuales, hoy existen herramientas que pueden facilitar tener ese contexto de forma rápida y sencilla. Solo se necesita la voluntad de investigar, estudiar el contexto y difundir de forma responsable la información.
En retrospectiva, el supuesto «gran escándalo» que la izquierda intenta vender hoy se reduce a la decisión humana de una profesional brillante que, inmersa en un ambiente de trabajo tóxico, discriminatorio y lleno de trabas burocráticas, cometió un error administrativo al intentar asegurar su puesto y traer a una persona de su confianza para trabajar. Siendo realistas, cualquier persona que se enfrente a la inmensa presión de asumir un alto cargo en una ciudad extranjera, bajo el asedio de políticos machistas y sindicatos que no quieren perder sus privilegios, podría haberse equivocado en un papeleo de residencia con tal de tener tranquilidad para enfocarse en lo verdaderamente importante: hacer bien su trabajo.
Esta bajeza mediática solo demuestra la desesperación de una izquierda carente de ideas, que prefiere hurgar en trámites de hace quince años en otro país antes que condenar con firmeza las cobardes agresiones físicas y verbales que la ministra sufrió recientemente en nuestro propio territorio por su origen mapuche. Ximena Lincolao superó la pobreza y la adversidad en el extranjero para convertirse en un referente mundial en Ciencia y Tecnología, y hoy, frente a los ataques mezquinos del progresismo, vuelve a quedar claro que su capacidad, su mérito y su resiliencia son cualidades que sus adversarios políticos simplemente no pueden tolerar.