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PC y PS insisten en ignorar a la gente: 82% de los vecinos pidieron volver al nombre original ‘Salesianos’, pero siguen defendiendo la imposición de ‘Salvador Allende’. Vuelve el nombre original de la calle

Ilustración tolerancia del PC y el PS Imagen generada con IA. Click para ampliar T

En una votación ajustada, el Concejo Municipal de San Miguel aprobó, con el voto clave de la alcaldesa Carol Bown (UDI), devolver a la avenida Salvador Allende su denominación histórica: Salesianos. La medida, respaldada por una consulta ciudadana que arrojó un contundente 82% a favor del cambio, enfrentó la férrea oposición del Partido Comunista (PC) y el Partido Socialista (PS), que acusaron a la jefa comunal de actuar por motivaciones políticas, mientras la autoridad defendió la decisión como un acto de respeto hacia la voluntad vecinal y de rescate de la identidad barrial.

Puntos Claves:

  • Votación estrecha con voto dirimente de Bown: La sesión ordinaria N.º 980 terminó con cinco votos a favor y cuatro en contra. Respaldaron la restitución de “Salesianos” los concejales Claudia Rojas (UDI), Felipe Guevara (RN), Luis Sanhueza (RN), Eva Merino (Republicanos) y la propia alcaldesa Carol Bown. En contra se pronunciaron Claudio Escobar (IND), Viviana Llambias (FA), Carla Santana (PC) y Gabriel Zúñiga (PS).
  • Consulta ciudadana masiva y favorable: El municipio realizó un proceso participativo entre febrero y junio de este año, en el que un 82% de los vecinos consultados apoyó el regreso del nombre histórico. Este punto fue enfatizado por Bown para diferenciar su gestión de la administración anterior, que en 2023 cambió el nombre sin someter la medida a consulta.
  • Críticas del PC y PS:
    • PC: Su presidente, Lautaro Carmona, calificó la medida como “una afrenta histórica” y un “capricho político” que implica gastar “millones de pesos en este infértil proceso, en desmedro de verdaderas urgencias que tiene la comuna”.
    • PS: A través de un comunicado, la colectividad lamentó “profundamente” el cambio y sostuvo que “podrán cambiar los letreros de una calle, pero la figura de Salvador Allende permanecerá siempre viva”.
  • Argumentos de Bown y concejales a favor:
    • Rescate de la memoria barrial y respeto a la historia local, con un nombre emblemático y reconocido por generaciones de sanmiguelinos.
    • Crítica a la decisión de 2023, tomada bajo la alcaldía de Érika Martínez (FA), cuando se reemplazó “Salesianos” por “Salvador Allende” sin consultar a los vecinos.
    • Necesidad de nombres que no dividan políticamente, según la jefa comunal: “Lo más importante es buscar nombres que no dividan. No se puede negar que la figura de Salvador Allende sigue generando polarización”.
  • Tensión en la sesión y reacciones ciudadanas: La aprobación generó aplausos y gritos de “Salesianos Sí, Allende No” por parte de vecinos que respaldaban la medida, mientras otro grupo expresó su apoyo a la figura de Salvador Allende.
  • Contraste con el COSOC: El Consejo Comunal de Organizaciones de la Sociedad Civil había votado previamente por mantener el nombre de Salvador Allende (7 a 4), aunque su opinión no era vinculante.
  • Próximos pasos administrativos: El municipio iniciará el proceso técnico y jurídico para implementar el cambio de forma “ordenada, transparente y con la debida asesoría”, asegurando canales de información y acompañamiento a los vecinos para minimizar cualquier inconveniente.

La decisión de San Miguel no solo marca un precedente sobre cómo se manejan los símbolos públicos, sino que expone con crudeza el patrón de conducta de una izquierda que, cuando la opinión ciudadana no coincide con su agenda, simplemente la ignora. El respaldo del 82% de los vecinos fue claro, pero para el PC y PS, esa voz es irrelevante si no reproduce su relato político.

En el fondo, el caso refleja una tensión entre democracia real y autoritarismo disfrazado de “memoria histórica”. Mientras Bown y los concejales que apoyaron el cambio actuaron escuchando a la comunidad, la izquierda volvió a demostrar que solo tolera la participación cuando ésta confirma sus decisiones previas. En San Miguel, esta vez, la gente le ganó a la imposición partidista, dejando en evidencia que la soberbia ideológica no puede pasar por encima de la voluntad popular.