

El Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago decretó este jueves la medida cautelar de prisión preventiva para el exfiscal regional Metropolitano Oriente, Manuel Guerra, tras una extensa jornada de formalización por graves delitos de corrupción. El ex persecutor es acusado de cohecho agravado, prevaricación administrativa y violación de secreto en el marco de la arista judicial del denominado Caso Audios, que lo vincula directamente con el abogado Luis Hermosilla. El tribunal determinó un plazo de 45 días para el desarrollo de la investigación, ordenando el ingreso inmediato de Guerra al anexo penitenciario Capitán Yáber, tras considerar que su libertad representa un peligro para la seguridad de la sociedad y dada la gravedad del daño causado a la confianza en las instituciones públicas.
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— T13 (@T13) March 19, 2026
Este caso representa uno de los episodios más oscuros para el sistema judicial chileno, marcando la primera vez que un fiscal regional termina tras las rejas por traicionar los deberes de su cargo. La resolución judicial no solo castiga una conducta individual, sino que expone una preocupante red de favores y «canales informales» que operaron por años a espaldas de la ciudadanía, socavando el principio fundamental de que todos somos iguales ante la ley.
La caída de Manuel Guerra debe servir como una alerta urgente sobre la necesidad de fortalecer la transparencia y los controles internos en el Ministerio Público. Cuando quienes deben perseguir el delito se convierten en servidores de intereses particulares, se rompe el contrato social y se debilita la República. La lucha contra la corrupción, sin importar el color político de los involucrados, es la única vía para devolverle a los chilenos la seguridad de que las instituciones trabajan para la justicia y no para unos pocos privilegiados.