La repentina salida de Mario Marcel del Ministerio de Hacienda dejó un vacío de credibilidad en la conducción económica del país. Su reemplazo por Nicolás Grau, actual ministro de Economía y hombre de confianza del presidente Gabriel Boric, ha generado fuertes cuestionamientos por su historial de errores, improvisación y conflictos con el sector privado. La llegada de Álvaro García a Economía solo refuerza la sensación de un gobierno sin rumbo claro en materia económica, que se arriesga a profundizar la desconfianza en un momento crítico para Chile.
Puntos Claves:
- La salida de Marcel sacude al mercado: La renuncia del ministro de Hacienda hizo escalar el dólar hasta los $975, reflejando la incertidumbre que genera perder al único miembro del equipo económico con verdadera credibilidad técnica. Marcel, pese a sus errores, era visto como el último ancla de estabilidad del gobierno de Boric.
- El fracaso de la gestión de Marcel: Aunque algunos parlamentarios oficialistas lo defendieron, su paso por Hacienda dejó un sabor amargo. Su reforma tributaria fracasó estrepitosamente, incumplió la regla fiscal en 2024 y comprometió la estabilidad de los próximos presupuestos. Su “ajuste” terminó siendo recortes al gasto que no resolvieron los problemas de fondo y que dejaron al Estado con menos margen de maniobra.
- Nicolás Grau: un historial de errores y polémicas: El nuevo ministro de Hacienda llega con un prontuario de tropiezos. Entre ellos:
- Declaró en 2022 que “la inflación trae costos y beneficios para las pymes”, comentario que provocó indignación y lo obligó a retractarse.
- Fracasó en la atracción de inversiones estratégicas: Sinovac, BYD y Tsingshan cancelaron proyectos millonarios en el país bajo su gestión.
- Fue criticado por ausentarse de eventos clave, como la cena de la Cesco Week, para ir a un partido de fútbol.
- Respaldó cifras erróneas presentadas en el Congreso en la tramitación de la ley de fraccionamiento pesquero, generando molestia incluso en su propio sector.
- Un perfil ideológico que divide más que une: Grau ha sido consistente en su mirada confrontacional hacia el mundo empresarial. Ha sostenido que la elite económica es un “poder fáctico inmune a la democracia” y ha defendido alzas tributarias, mayor regulación y la reducción de utilidades de las empresas. También, en un antiguo tuit, escribió: “pacos asesinos, el pueblo tiene todo el derecho a odiarlos”, un antecedente que aún hoy lo persigue y mina su credibilidad.
- Álvaro García a Economía: un regreso del pasado sin garantías: El nuevo ministro de Economía ya ocupó esa cartera en los años 90 bajo el primer mandato de Bachelet, vuelve ahora en un contexto muy distinto, con un país mucho más complejo y con serias dificultades para crecer. Su trayectoria como exministro y exdirectivo empresarial genera dudas sobre si aportará algo más allá de un reciclaje político.
- El Gobierno queda debilitado: La salida de Marcel, sumada a la partida de Esteban Valenzuela en Agricultura, deja al Ejecutivo sin dos piezas clave en menos de 24 horas. El reemplazo por Grau y García parece improvisado, más preocupado por lealtades políticas que por capacidad técnica, lo que aumenta la incertidumbre sobre el rumbo económico en la etapa final del gobierno.
- Reacciones encontradas en el mundo político y empresarial:
- Desde la CPC, Susana Jiménez intentó tender puentes con Grau, pero la inquietud en el empresariado es evidente.
- En el Congreso, mientras oficialistas defendieron a Marcel como un “gran ministro”, en la oposición advirtieron que su salida “debilita gravemente la gestión económica del gobierno”.
- Para los Republicanos, el legado de Marcel fue un fracaso: “espantó la inversión, no cumplió las metas fiscales y dejó presupuestos desfinanciados”.
El cambio de gabinete en Hacienda y Economía marca un punto de inflexión en el debilitado gobierno de Gabriel Boric. La salida de Mario Marcel refleja que ni siquiera los técnicos más reconocidos pudieron sostener una administración marcada por improvisación, derrotas legislativas y descoordinación.
Con Nicolás Grau al mando de la billetera fiscal, las dudas sobre la seriedad del gobierno se multiplican. Su historial de errores, sumado a una visión ideológica rígida, anticipa más conflictos que certezas en un momento en que Chile necesita estabilidad. El recambio en Economía con Álvaro García tampoco augura novedades, sino más bien un reciclaje de figuras que difícilmente resolverán la falta de rumbo.
En definitiva, el gobierno pierde credibilidad y los chilenos quedan expuestos a un equipo económico debilitado, con menos experiencia y más improvisación, justo cuando el país enfrenta el desafío de diseñar el Presupuesto 2026, la última carta de Boric para intentar dejar un legado.