En una jornada marcada por la incertidumbre, Mario Marcel presentó este jueves su renuncia como ministro de Hacienda, sorprendiendo al mundo político y económico. Aunque desde La Moneda se insiste en que la dimisión responde a motivos personales, la salida de uno de los hombres clave del gabinete ocurre en medio de tensiones internas, un fallido manejo de reformas y un complejo escenario económico que golpea la credibilidad del gobierno del presidente Gabriel Boric.
Puntos Claves:
- Renuncia inesperada de Marcel: El ahora exministro llegó pasadas las 11:00 horas a La Moneda y declaró brevemente: “Vengo a hablar con el presidente”. Tras una reunión de poco más de media hora, abandonó el Palacio por una salida lateral sin responder preguntas de la prensa. Según fuentes oficiales, la renuncia se debe a “razones personales”, aunque el contexto político y económico deja entrever un trasfondo más complejo.
- Impacto inmediato en los mercados: La noticia golpeó de inmediato al tipo de cambio. El dólar subió $10, superando los $975 antes de moderar el alza. El nerviosismo en el mercado refleja la importancia que tenía Marcel como garante de disciplina fiscal en un gobierno que, desde el inicio, fue visto con recelo por el sector privado.
- Coincidencia con la salida de otro ministro: La renuncia se suma a la del exministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, ocurrida apenas un día antes. En menos de 24 horas, el presidente Boric perdió a dos integrantes de su gabinete, confirmando la fragilidad de un equipo que ya ha enfrentado numerosas crisis internas.
- Gestión marcada por luces y sombras:
- Entre sus logros, Marcel consiguió estabilizar la economía tras la pandemia, aprobar una reforma previsional y avanzar en la modernización del Estado.
- Sin embargo, su fracaso en la reforma tributaria y los reiterados ajustes a la regla fiscal terminaron debilitando la imagen de un ministro que prometía rigor y terminó justificando desvíos.
- También generó críticas por su férrea defensa a Javiera Martínez en la Dirección de Presupuestos, incluso en medio de errores técnicos y polémicas ligadas al Caso Convenios.
- El factor político detrás de su salida: Aunque se insiste en el carácter “personal” de la renuncia, en círculos de La Moneda se comenta que la aprobación del fin del CAE y la creación del nuevo Fondo de Educación Superior (FES) habrían precipitado su decisión. Además, se había previsto que no liderara la discusión del Presupuesto 2026, lo que evidencia un retiro planificado.
- El dilema del sucesor:
- Heidi Berner, actual subsecretaria de Hacienda, es vista como la opción de continuidad técnica, con experiencia en gestión pública y disciplina fiscal.
- Nicolás Grau, ministro de Economía y cercano al Presidente Boric, representa la alternativa política, aunque genera desconfianza en inversionistas y gremios empresariales por sus errores pasados y perfil ideológico.
- La elección marcará el rumbo del último tramo del gobierno: continuidad técnica o giro político en un ministerio clave.
- Reacciones iniciales: La salida de Marcel, uno de los pocos ministros que había acompañado a Boric desde el inicio, es leída como un duro golpe a la estabilidad del Ejecutivo. No solo porque deja vacante la cartera económica más relevante, sino porque evidencia el desgaste y la descoordinación de un gobierno que prometió certezas y hoy transmite dudas.
La salida de Mario Marcel deja al gobierno de Boric en un momento frágil, con la economía aún resentida y el desempleo en niveles altos. Aunque su legado mezcla logros con fracasos, su renuncia confirma que el capital técnico que sostuvo al Ejecutivo en sus primeros años ya no alcanza. El desafío ahora será encontrar un reemplazo que devuelva confianza a los mercados y al país, en un escenario político donde el margen de error se ha vuelto mínimo.
Más allá de los motivos personales, lo cierto es que la renuncia de Marcel simboliza el agotamiento de un ciclo. Su salida no solo tensiona al gabinete, sino que abre dudas sobre el real compromiso del gobierno con la disciplina fiscal y la estabilidad económica. Para muchos, se trata de un punto de inflexión que refleja tanto los límites del propio Marcel como las falencias de la administración Boric.