El Gobierno enfrenta una nueva ola de cuestionamientos tras revelarse otro error en las tarifas eléctricas, esta vez ligado a la empresa transmisora Transelec. El hecho ocurre apenas días después de la caída de Diego Pardow como ministro de Energía, y pone en jaque la credibilidad del Ejecutivo, luego de que se comprobara que las autoridades fueron advertidas hace más de un año de las inconsistencias que derivaron en cobros excesivos a millones de hogares chilenos.
Puntos Claves:
- Un nuevo error que agrava la crisis: El biministro Álvaro García reconoció un nuevo error en las tarifas eléctricas, esta vez vinculado a la transmisora Transelec, que habría cobrado en exceso cerca de US$100 millones. Según el propio García, la compañía habría “sobrevalorado su capital”, lo que impactó directamente en los precios pagados por los consumidores.
- Advertencias ignoradas por el Ministerio de Energía: Transelec afirmó que advirtió al Ministerio de Energía, a la Comisión Nacional de Energía (CNE) y al Coordinador Eléctrico Nacional a fines de 2024 sobre inconsistencias en sus registros. A pesar de ello, ni Diego Pardow ni la CNE hicieron pública la información ni tomaron medidas para prevenir el sobrecobro.
- Transelec desmiente al Gobierno: Horas después del anuncio del biministro, la empresa emitió un comunicado asegurando que había notificado voluntariamente al Ejecutivo hace más de un año, y que las “inconsistencias” detectadas fueron informadas oportunamente. La compañía explicó que la situación se debió a la complejidad del proceso tarifario bajo la Ley de Transmisión de 2016, pero remarcó que ha mantenido una “colaboración activa y permanente” con las autoridades.
- Negligencia política y técnica: El error de las transmisoras se suma al escándalo de las generadoras, donde el Gobierno ya había sido responsabilizado por una doble contabilización del IPC en el cálculo de las tarifas, lo que derivó en cobros excesivos por más de $112 mil millones de pesos. Pese a que la vocera Camila Vallejo intentó culpar a gobiernos anteriores, el análisis de la consultora Valgesta concluyó que el problema se originó tras el descongelamiento tarifario impulsado por el propio Gobierno de Boric en septiembre de 2024.
- El derrumbe del relato oficial: Las explicaciones del Ejecutivo se han ido cayendo una tras otra. Primero, Pardow atribuyó los sobrecobros a una “inconsistencia metodológica” heredada del gobierno de Sebastián Piñera. Luego, Vallejo admitió que, aunque el problema venía de antes, “nosotros somos gobierno ahora”. Sin embargo, la evidencia muestra que las advertencias llegaron directamente al ministerio encabezado por Pardow, lo que deja en evidencia una grave falta de gestión y transparencia.
- La secuencia del ocultamiento: La Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) habría informado formalmente al Ministerio de Energía sobre el error entre mayo y junio de 2025, e incluso consultó a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) en septiembre del mismo año para verificar los cálculos. Aun así, Pardow no comunicó la situación al gabinete ni a la opinión pública, demorando su divulgación hasta que la prensa destapó el escándalo.
- Reacciones contradictorias del Gobierno: En sus declaraciones, el biministro García afirmó haber llegado a un acuerdo con “las transmisoras” para devolver los recursos cobrados en exceso, pero minutos después reconoció que solo Transelec estaba involucrada. Esta falta de claridad reforzó la percepción de improvisación y descoordinación dentro del Ejecutivo.
- El costo político para La Moneda: La sucesión de errores, desmentidos y omisiones golpea duramente la credibilidad del Gobierno y del oficialismo, ya que se trata de un tema que afecta directamente el bolsillo de las familias. Lo que comenzó como una “inconsistencia técnica” terminó revelando una cadena de fallas políticas y administrativas que no fueron corregidas a tiempo.
- Críticas transversales: Diversos actores del sector energético han cuestionado que el Gobierno intente trasladar la responsabilidad a las empresas privadas cuando los errores fueron notificados y documentados internamente. La falta de respuesta del Ejecutivo no solo generó sobrecostos, sino que también erosiona la confianza en la gestión pública.
- Una señal del deterioro institucional: Este episodio refleja un problema más profundo: la incapacidad del Gobierno para manejar con rigor técnico y responsabilidad política los temas energéticos. En lugar de asumir sus errores, La Moneda ha preferido culpar a otros, dejando a los ciudadanos como las verdaderas víctimas del desorden.
El escándalo de las tarifas eléctricas, lejos de cerrarse, se amplía con cada nueva revelación. La sucesión de errores y desmentidos deja en evidencia un Gobierno atrapado entre su propio relato y una gestión marcada por la improvisación. Lo ocurrido con Pardow, las omisiones de la CNE y la falta de reacción de La Moneda han minado la confianza pública, afectando directamente a millones de familias chilenas que hoy exigen transparencia y soluciones reales.
La credibilidad del Gobierno y de su conducción política en materia energética ha quedado severamente dañada. No se trata solo de errores técnicos, sino de una falla sistémica en la rendición de cuentas y la toma de decisiones, en la que la ideología y el cálculo político parecieron pesar más que la responsabilidad frente a los ciudadanos.