En medio de la carrera presidencial hacia noviembre, el candidato independiente Eduardo Artés encendió la polémica tras declarar que, en caso de un triunfo de José Antonio Kast o Johannes Kaiser, “no lo vamos a dejar gobernar” y que su eventual mandato “no va a durar nada”. Estas palabras, difundidas en The Clinic, han sido catalogadas como una amenaza a la democracia y han levantado críticas desde todo el espectro político, además de una respuesta categórica de Kast, quien lo emplazó a respetar las reglas democráticas.
Puntos Claves:
- Dichos radicales contra Kast y Kaiser: En entrevistas con The Clinic, Artés insistió en que un gobierno de derecha no podría sostenerse:
- “Un Kast o un Kaiser, en Chile va a durar menos que un gusano en el pico de un pájaro”.
- “Nosotros, la izquierda, no lo vamos a dejar (gobernar), sacamos a Pinochet y no va a durar nada un gobierno con Kast”.
Estas frases, que relativizan el proceso democrático, fueron interpretadas como una incitación a la desestabilización.
- Respuesta de José Antonio Kast: El candidato republicano reaccionó con firmeza: “Es lamentable. Creo que alguien que se postula a un cargo de elección democrática debe respetar las reglas democráticas”. Recalcó que en su eventual gobierno la protesta pacífica será respetada, pero que la violencia tendrá consecuencias: “Si alguien va encapuchado, si alguien arroja una bomba molotov, si alguien le dispara a un carabinero, si alguien agrede a la fuerza pública, va a sufrir todas las consecuencias”.
- Rechazo desde el Congreso y el Gobierno:
- El presidente de la Cámara de Diputados, José Miguel Castro (RN), señaló que “Chile no merece esa clase de llamado” y calificó las palabras de Artés como “impresentables”.
- La vocera Camila Vallejo advirtió que “el valor de la democracia está en primer orden” y que la institucionalidad debe ser respetada por todos los candidatos.
- Contradicciones de Artés: Paradójicamente, el mismo Artés admitió que si él llegara a la Presidencia, enfrentaría un golpe de Estado en pocos meses por su programa radical: “Si no movilizo a la gente en menos de un mes o dos meses, me dan un golpe de Estado con el programa que yo tengo”. Esta afirmación dejó en evidencia que incluso él reconoce la inviabilidad de sus planteamientos y la fragilidad de su candidatura.
- Radicalismo ideológico: Artés se presenta como “el único candidato por el socialismo”, reivindica modelos como el de Corea del Norte y plantea una “revolución popular” como horizonte político. Sin embargo, sus dichos lo dejan alineado más con un discurso de confrontación que con una propuesta de gobernabilidad, lo que genera desconfianza en amplios sectores ciudadanos.
- Realidad electoral: A pesar de la dureza de sus palabras, las encuestas muestran que Artés es uno de los candidatos con menos respaldo. En contraste, José Antonio Kast lidera en la derecha y aparece como opción competitiva para llegar a segunda vuelta, capitalizando un discurso de orden, seguridad y respeto institucional.
- Efecto en la campaña: Las declaraciones de Artés, lejos de debilitar a Kast, parecen reforzar su perfil como defensor de la democracia frente a la amenaza de discursos radicales. Mientras el candidato republicano promete estabilidad, paz y aplicación de la ley, Artés se instala en una narrativa de advertencias violentas que aleja aún más a los votantes moderados.
Los dichos de Eduardo Artés no solo han sido condenados como antidemocráticos, sino que también revelan la incoherencia de su proyecto político. Su insistencia en que “no lo vamos a dejar gobernar” frente a un eventual triunfo de Kast muestra un desprecio a la soberanía popular y a las reglas básicas de la democracia. Por el contrario, Kast ha sabido responder con firmeza y respeto a la institucionalidad, fortaleciendo su posición en un escenario electoral donde los chilenos demandan estabilidad, seguridad y gobernabilidad.