El presidente Gabriel Boric llegó a Nueva York para participar en la 80° Asamblea General de Naciones Unidas, su última intervención como jefe de Estado. Lo hizo acompañado de una amplia delegación que incluyó a la expresidenta Michelle Bachelet, figura que reaparece en la agenda internacional con miras a una eventual candidatura a la Secretaría General de la ONU. Sin embargo, este despliegue en el extranjero ha levantado críticas internas hacia ambos exmandatarios, cuestionados por gestiones que dejaron huellas negativas en seguridad, migración y respuesta ante emergencias en Chile.
Puntos Claves:
- Última intervención de Boric en la ONU: El mandatario chileno se presentó en Nueva York entre el 22 y el 25 de septiembre para participar en la Asamblea General. Según La Moneda, su objetivo fue reafirmar el compromiso de Chile con el multilateralismo, los derechos humanos y la democracia. Sin embargo, la agenda internacional contrastó con la percepción ciudadana de abandono en temas urgentes como la delincuencia, la migración descontrolada y la reconstrucción tras los devastadores incendios en Valparaíso, donde vecinos denunciaron falta de ayuda oportuna del gobierno.
- Críticas a la conducción de Boric: Su gestión ha sido asociada a un deterioro en seguridad, con niveles inéditos de violencia delictual, así como a una debilidad en la administración de emergencias nacionales. Para sus detractores, la visita a la ONU refuerza la idea de un presidente más preocupado de cultivar una imagen exterior que de resolver los problemas internos de los chilenos.
- Presencia de Michelle Bachelet en la delegación: La expresidenta fue invitada por Boric a integrar la comitiva oficial. La lectura política apunta a un posible respaldo del actual gobierno a su eventual postulación a la Secretaría General de la ONU, cargo que se definirá en 2026. La movida generó incomodidad en sectores opositores y dudas en el propio oficialismo sobre la viabilidad de su candidatura, considerando la capacidad de veto de potencias como Estados Unidos.
- El historial de Bachelet y las críticas pendientes: Su paso por La Moneda sigue marcado por cuestionamientos, especialmente respecto a la política migratoria con Haití. Diversas voces opositoras la responsabilizan de haber permitido una llegada masiva de ciudadanos haitianos sin planificación, crisis que nunca fue explicada con claridad por la expresidenta. Estos antecedentes reaparecen ahora que busca proyectar un perfil internacional.
- División en la oposición frente a su eventual postulación: Mientras Johannes Kaiser calificó su administración como “mala” y su labor en derechos humanos como “pésima”, aunque sin oponerse abiertamente, José Antonio Kast y Evelyn Matthei optaron por posturas evasivas. En cambio, en el oficialismo figuras como Paulina Vodanovic y Lautaro Carmona respaldaron de manera entusiasta su proyección internacional.
- Riesgo político de la jugada internacional: A diferencia de lo ocurrido en 2005 con José Miguel Insulza en la OEA, el actual gobierno no ha buscado un respaldo transversal para la eventual postulación de Bachelet. Esto abre la posibilidad de que un futuro gobierno opositor retire el apoyo, dejando a Chile expuesto a un desaire en plena arena internacional.
La visita conjunta de Boric y Bachelet a la ONU refleja la estrategia de ambos por consolidar un legado en el ámbito internacional, pero en Chile las críticas apuntan a las deudas pendientes que dejaron en sus mandatos. Para muchos ciudadanos, la inseguridad, la migración irregular y la falta de respuestas en momentos críticos como los incendios en Valparaíso pesan más que los discursos en foros internacionales.
En un contexto de desconfianza hacia la política, la imagen de dos expresidentes defendiendo agendas globales mientras persisten carencias domésticas parece confirmar la distancia entre la élite y las prioridades de la gente. El desafío pendiente sigue siendo poner a Chile en el centro, no solo en los discursos ante la comunidad internacional, sino en la vida cotidiana de quienes esperan soluciones concretas.