Seleccionar página

Último discurso de Boric en la ONU: entre el simplismo ideológico y la irresponsabilidad, ataca a Netanyahu por Gaza y lanza candidatura de Bachelet a la Secretaría General

Ilustración Boric reflexionando en la ONU Imagen generada con IA. Click para ampliar T

El Presidente Gabriel Boric realizó este martes su último discurso como jefe de Estado en la Asamblea General de las Naciones Unidas, desde Nueva York, acompañado de la expresidenta Michelle Bachelet. En la intervención, marcada por declaraciones grandilocuentes sobre el conflicto en Gaza y por el anuncio oficial de la candidatura de Bachelet a la Secretaría General de la ONU, el mandatario volvió a mostrar la inclinación ideológica de su administración y la desconexión con las prioridades internas de Chile.

Puntos Claves:

  • Discurso con tono ideológico: El Presidente Gabriel Boric centró buena parte de su intervención en la situación en Gaza, acusando directamente al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de genocidio. En sus palabras: “No quiero ver a Netanyahu destrozado por un misil junto a su familia, quiero ver a Netanyahu y a los responsables del genocidio contra el pueblo palestino enfrentados a un tribunal de justicia internacional”. La frase fue celebrada por algunos asistentes, pero también refuerza la imagen de un mandatario más preocupado de dar discursos de confrontación que de representar con prudencia los intereses de Chile en la arena internacional.
  • Un mensaje político más que diplomático: Al insistir en un tono acusatorio contra Israel y en posibles críticas a Donald Trump, Boric se alineó con el discurso de la izquierda radical, utilizando el escenario multilateral para reafirmar su identidad ideológica más que para posicionar a Chile como un actor confiable en política exterior. Esta estrategia, según analistas, no solo tensiona la relación con potencias clave, sino que además compromete intereses estratégicos del país.
  • La sombra de Bachelet en la comitiva: La presencia de la expresidenta Michelle Bachelet en la delegación oficial, incluida a última hora, fue interpretada como un gesto político cargado de simbolismo. Ambos cenaron en Manhattan la noche anterior al discurso, y en el plenario la exmandataria se sentó junto al Presidente y al titular del Senado. El oficialismo leyó esto como la antesala al anuncio de su candidatura internacional.
  • Candidatura a la Secretaría General de la ONU: Durante su intervención, Boric confirmó la postulación de Michelle Bachelet como candidata a suceder a António Guterres al mando de la ONU. En su discurso, la describió como “una figura capaz de tender puentes”, destacando su experiencia como jefa de Estado, ministra y alta comisionada de Derechos Humanos. Sin embargo, la nominación enfrenta un panorama muy complejo:
    • Para avanzar requiere del patrocinio del próximo gobierno de Chile, que según encuestas podría estar liderado por la oposición.
    • El Consejo de Seguridad de la ONU, compuesto por potencias con derecho a veto, difícilmente respaldará a Bachelet, en especial por la resistencia de Estados Unidos, donde su figura genera desconfianza.
    • En contraste, la economista costarricense Rebeca Grynspan aparece como la candidata más fuerte, con respaldo de la Casa Blanca.
  • Costos y prioridades cuestionadas: Expertos han advertido que una campaña para instalar a Bachelet en el cargo implicaría un uso intensivo de recursos económicos y diplomáticos, en un contexto en que Chile ya aporta más de 32 millones de dólares anuales a la ONU. En un país con graves problemas sociales y económicos no resueltos, esta apuesta se lee como un capricho político más que como una necesidad nacional.
  • La estrategia de la izquierda: La jugada de Boric y Bachelet se enmarca en una visión compartida por la izquierda chilena de proyectar liderazgos en organismos internacionales, incluso a costa de relegar las urgencias internas. Mientras el oficialismo aplaude el anuncio, la oposición cuestiona el desvío de recursos y lo califica como una maniobra para extender la influencia de la izquierda en la política global.

El discurso de Boric en la ONU y la candidatura de Bachelet reflejan más la agenda ideológica de la izquierda chilena que los intereses concretos del país. Mientras el Presidente se despide de la política exterior con un tono confrontacional y cargado de consignas, instala a Bachelet en una carrera con escasas probabilidades de éxito y altos costos para Chile.

La escena confirma una vez más la distancia entre las prioridades del gobierno y las necesidades reales de la ciudadanía. En lugar de consolidar una imagen de Chile como un actor serio y pragmático, Boric y Bachelet se aferran a la retórica y a los símbolos, dejando tras de sí un legado de discursos altisonantes y apuestas diplomáticas difíciles de sostener.