Seleccionar página

Mario Desbordes denuncia a Giorgio Jackson y Miguel Crispi por el despido de funcionaria con cáncer en el gobierno de Boric

Ilustración soledad en el trabajo diagnostico de cancer Imagen generada con IA. Click para ampliar T

Un indignante reportaje emitido por el espacio de investigación Reportajes T13 dejó al descubierto una grave situación humana ocurrida el 11 de marzo de 2022, el mismo día en que asumió el gobierno del presidente Gabriel Boric, cuando Eleonora Espinoza, una funcionaria pública, fue desvinculada de su cargo mientras se recuperaba de una severa cirugía por cáncer de mama. Este hecho motivó al actual alcalde de Santiago, Mario Desbordes, a revelar públicamente que él mismo intercedió sin éxito ante los entonces designados Giorgio Jackson y Miguel Crispi para que, por razones de humanidad, le permitieran a la trabajadora conservar su seguro de salud, destapando así una profunda falta de empatía y un preocupante doble discurso por parte de las más altas autoridades de la actual administración izquierdista.

Puntos Claves:

El drama humano y la indolencia oficialista
  • Una recuperación interrumpida por la política: Eleonora Espinoza, quien se desempeñaba como jefa de la División de Estudios y Políticas Públicas de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere, la entidad del Estado encargada de distribuir recursos a las municipalidades y regiones), tuvo que dejar su puesto el 11 de marzo de 2022. En ese preciso momento, la profesional enfrentaba el doloroso proceso de recuperación tras una cirugía de reconstrucción por un cáncer de mama, una enfermedad catastrófica que requiere cuidados continuos y tratamientos de alto valor económico.
  • El desesperado ruego por mantener la cobertura de salud: La exfuncionaria dejó en claro que no buscaba aferrarse a un cargo de poder o de confianza, sino simplemente sobrevivir a su enfermedad. «Me había operado recién de una reconstrucción mamaria y solicité al jefe de división entrante si podía considerar quedarme por un par de meses más para que me pudiera aplicar el seguro médico. Se lo pedí personalmente y no… me sacaron ese mismo día», relató Eleonora Espinoza a Reportajes T13.
  • La intervención solidaria de Mario Desbordes: Ante esta urgencia vital, el actual alcalde de Santiago, Mario Desbordes, demostró una genuina preocupación. Según detalló, se comunicó semanas antes del cambio de mando con las autoridades entrantes, apelando a la compasión para que mantuvieran a la funcionaria a contrata (es decir, como empleada temporal) al menos hasta el mes de agosto, aceptando incluso una rebaja en su nivel de sueldo, con el único fin de no dejarla sin protección médica en medio de su convalecencia.
  • La hipocresía gubernamental queda al descubierto: Desbordes acusó que las nuevas autoridades prometieron analizar la solicitud humanitaria, pero finalmente la despidieron de la peor forma. “Es un doble estándar, porque ellos cuando llegaron al Gobierno no tuvieron consideración con muchos casos. Yo sé de muchos casos más, que la gente prefiere olvidar”, señaló el alcalde Mario Desbordes, criticando la superioridad moral de un gobierno que hoy sale en bloque a defender a la exdirectora del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (Sernameg, la institución que vela por los derechos de las mujeres), Priscilla Carrasco, quien atraviesa hoy un cuadro de salud muy similar.
  • El abismo entre una mala gestión y la cacería política: Si bien el doloroso diagnóstico de cáncer que afecta a ambas mujeres merece siempre nuestra más profunda empatía y respeto humano, existe una diferencia abismal que agrava la crueldad de las autoridades del gobierno de Boric. A diferencia del reciente caso de Priscilla Carrasco, a quien se le pidió la renuncia del Sernameg (Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género) tras enfrentar serios cuestionamientos sobre su desempeño directivo y problemas reales en la continuidad del servicio entregado a la ciudadanía, a la exfuncionaria Eleonora Espinoza la echaron de la Subdere sin que existiera ni una sola queja sobre su rendimiento laboral o profesionalismo, dejando en evidencia que su despido no buscaba mejorar el Estado, sino que fue un acto de puro revanchismo político que no tuvo piedad alguna con una trabajadora recién operada.
Las agresivas respuestas de los aludidos
  • El intento de Miguel Crispi por lavarse las manos: El exsubsecretario de la Subdere y exjefe de asesores del segundo piso del palacio presidencial, Miguel Crispi, intentó desligarse de esta cruel decisión publicando un documento burocrático fechado el 28 de febrero de 2022, donde el gobierno saliente aceptaba la renuncia protocolar de la funcionaria a partir del 11 de marzo. Lejos de mostrar un mínimo de sensibilidad social, Crispi acusó a Desbordes de inventar una polémica, aseguró que recién el 18 de marzo se enteró del tema y amenazó a los medios de comunicación con tomar acciones legales por dañar su imagen política.
  • La actitud a la defensiva y amenazante de Giorgio Jackson: Por su parte, el exministro Giorgio Jackson, quien en un principio aseguró fuera de cámara no recordar absolutamente nada sobre este triste caso, reapareció sorpresivamente en las redes sociales con un tono hostil. En lugar de ofrecer disculpas a la trabajadora enferma, el exministro se dedicó a amenazar públicamente al alcalde Desbordes con revelar capturas de pantalla de conversaciones telefónicas, intentando desviar la atención de la falta de humanidad que caracterizó la llegada de su sector político a las instituciones del Estado.
Video Reportaje completo realizado por T13

Este lamentable episodio deja en evidencia la profunda e innegable desconexión entre el relato moralizante de la izquierda y sus acciones reales cuando logran llegar al poder. Mientras en los discursos públicos las autoridades del gobierno de Gabriel Boric se llenan la boca hablando de los derechos sociales, el feminismo, la empatía y la protección irrestricta a los trabajadores, en la práctica y a puertas cerradas, no tuvieron ningún reparo en dejar a una mujer recién operada de cáncer en la calle, despojándola de su sustento económico y de su seguro médico, demostrando una frialdad administrativa que llega a estremecer a cualquier ciudadano de bien.

La firme y valiente denuncia liderada por Mario Desbordes no solo destapa la indolencia personal de figuras políticas como Giorgio Jackson y Miguel Crispi, sino que también obliga al país a reflexionar sobre la calidad humana de los líderes que hoy administran el Estado. Tratar las reparticiones públicas como un botín de guerra, barriendo con los trabajadores sin importar sus graves padecimientos de salud solo porque trabajaron bajo otra administración, es el verdadero rostro de un extremismo que prometió cambiar la política con amor y superioridad moral, pero que en los hechos ha sembrado el abandono, el revanchismo y el más cruel de los dobles estándares.