En los últimos días se ha hecho evidente el rol abiertamente político que han asumido figuras como Francisco Vidal, actual presidente de TVN y militante del PPD, junto con la ministra Camila Vallejo, comunista, quienes han lanzado duros cuestionamientos contra el candidato republicano José Antonio Kast. Sin embargo, las declaraciones y acciones de ambas autoridades no solo generan polémica política: también plantean serias dudas respecto a su legalidad y al respeto de la institucionalidad democrática en Chile.
Puntos Claves:
- Francisco Vidal y su rol en TVN: Como presidente del directorio de Televisión Nacional de Chile, Vidal está sujeto a un principio básico: la televisión pública debe actuar con imparcialidad, tal como lo establece la Ley N°19.132 (artículo 1° y 3°), que exige pluralismo y prohíbe la utilización del canal con fines partidistas. Al declarar que “hay que salir a enfrentar a Kast” (Entrevista completa en Ex-Ante), Vidal rompe con esa obligación, utilizando su investidura para promover una candidatura oficialista y atacar a un contendor político, lo que constituye una vulneración directa al mandato de TVN.
- El intervencionismo electoral de Vallejo: La ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, criticó públicamente la propuesta previsional de José Antonio Kast señalando que “hacer desaparecer esta fórmula es hacer desaparecer los beneficios por años cotizados y los beneficios para las mujeres que lamentablemente han sido castigadas por tener mayor esperanza de vida”. El problema es que la Ley Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinios (Ley N°18.700, artículo 30) prohíbe a las autoridades de Gobierno utilizar recursos y cargos públicos para intervenir en campañas o influir en el electorado. El principio de neutralidad también está consagrado en la Contraloría General de la República, que ha dictaminado en reiteradas ocasiones que las autoridades no pueden hacer proselitismo desde sus funciones. Además lo que dice la ministra es incorrecto, dado que en realidad la reforma de Kast sería sobre el préstamo forzoso al estado y no el saldo ahorrado.
- Incompatibilidad ética y legal: En democracia, las autoridades deben separar sus opiniones personales de su rol institucional. Vidal, siendo presidente de un canal público financiado por todos los chilenos, y Vallejo, desde La Moneda, no han respetado esa frontera. Esto erosiona la confianza en las instituciones y abre espacio a la denuncia de intervencionismo electoral, que puede ser sancionado administrativa e incluso penalmente si se acredita mal uso de recursos públicos.
- La verdadera propuesta de Kast en pensiones: A diferencia de lo que intenta instalar el oficialismo, Kast no elimina beneficios ni reduce pensiones. Su programa propone terminar con el “préstamo forzoso” de los trabajadores al Estado —figura creada en la reforma previsional— y reemplazarlo por un mecanismo más transparente: bonos soberanos emitidos por el Estado. De este modo, los jubilados seguirán recibiendo las mejoras comprometidas (como la garantía de 0,1 UF por año cotizado), pero sin que los trabajadores pierdan parte de su ahorro personal en un mecanismo que en los hechos es deuda fiscal encubierta.
- Beneficio para los trabajadores: Con la propuesta de Kast, el 6% completo de cotización adicional irá a las cuentas individuales, fortaleciendo el ahorro previsional y garantizando mejores pensiones a futuro. En otras palabras, el sistema dejaría de depender de préstamos forzados disfrazados de solidaridad, y se sinceraría la responsabilidad fiscal del Estado. Esto evita precarizar el ahorro previsional de los trabajadores y protege sus derechos de propiedad sobre sus cotizaciones, amparados en la Constitución vigente (artículo 19, N°24: derecho de propiedad).
- Un contraste claro con el oficialismo: Mientras Vidal y Vallejo intentan instalar miedo sobre una supuesta pérdida de beneficios, la propuesta republicana busca exactamente lo contrario: subir las pensiones sin manipular los fondos de los trabajadores, asegurando transparencia y responsabilidad fiscal. Los ataques desde el Gobierno parecen más un intento desesperado por blindar la reforma previsional de Jara y el PC que una crítica fundada en la realidad.
Las declaraciones de Francisco Vidal y Camila Vallejo no son simples opiniones políticas: son actos de intervencionismo que vulneran la legislación vigente y socavan la imparcialidad que debería garantizar el Estado en procesos electorales. En este escenario, se vuelve indispensable exigir que las autoridades respeten la ley y la neutralidad institucional, porque lo que está en juego no es solo una campaña presidencial, sino la credibilidad del sistema democrático.
Mientras el oficialismo insiste en instalar temor, José Antonio Kast propone un camino claro: fortalecer el ahorro individual, terminar con los préstamos encubiertos al Estado y garantizar pensiones más justas y transparentes. Lejos de ser regresiva, su propuesta devuelve el control de los fondos a los trabajadores y fortalece la sostenibilidad del sistema, respondiendo a la principal preocupación de millones de chilenos.