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Democracia Cristiana se somete a la extrema izquierda: respalda a Jeannette Jara y fuerza la renuncia de su presidente Alberto Undurraga

Ilustración sencilla DC se somete al partido comunista Imagen generada con IA. Click para ampliar T

La decisión de la Democracia Cristiana de apoyar a Jeannette Jara, candidata presidencial del Partido Comunista, provocó una tormenta interna en la colectividad: Alberto Undurraga renunció de forma inmediata a la presidencia del partido, acusando una traición doctrinaria. Con un 63% de los votos, la junta nacional optó por alinear a la DC con la izquierda oficialista, generando duras críticas desde sectores históricos del partido que acusan una rendición ideológica ante el comunismo, el abandono de sus valores humanistas cristianos y la amenaza de desaparición política.

Puntos Claves:

  • Apoyo a Jeannette Jara fractura profundamente a la DC:
    La Junta Nacional de la Democracia Cristiana resolvió apoyar la candidatura presidencial de Jeannette Jara (PC), con 167 votos a favor y 97 en contra. La medida fue promovida principalmente por el sector alineado con Yasna Provoste y Alejandra Krauss, quienes buscan asegurar una lista parlamentaria común con el oficialismo. La decisión fue interpretada por varios históricos como una claudicación ante el comunismo y el abandono del electorado tradicional de centro.
  • Renuncia de Alberto Undurraga marca quiebre institucional:
    El presidente de la DC, Alberto Undurraga, presentó su renuncia inmediata tras la votación. En su carta, calificó el respaldo a Jara como “un error” por “razones doctrinarias, programáticas, políticas y electorales”. Recalcó que “cuando se abandona nuestro electorado, izquierdizando nuestra propuesta, la gente no nos sigue”, recordando el fracaso electoral tras el apoyo al Apruebo en el primer plebiscito constitucional. Señaló que su renuncia es “lo correcto y lo ético”.
  • Apoyo a una candidata comunista genera indignación en militantes tradicionales:
    Figuras como Ricardo Hormazábal y Carolina Goic cuestionaron duramente la decisión. Hormazábal acusó que “la DC se destruye” con este tipo de pactos y criticó que Jara haya defendido el régimen cubano: “¿Quieren de presidente a una persona que apoya a Cuba? Váyanse al diablo”. Por su parte, Goic declaró que “no nos podemos arrodillar por tres cupos parlamentarios”. También Carmen Frei se desmarcó señalando que “no es prudente comprometer nuestro apoyo en primera vuelta”.
  • Frente interno dividido: tres posturas irreconciliables dentro del partido:
    Undurraga identificó tres posturas internas: apoyo a Jara, candidatura propia o prescindencia presidencial. Mientras parte de la dirigencia regional –como en Tarapacá y Magallanes– ya había anticipado su apoyo a Jara, la Región Metropolitana y múltiples figuras históricas de la DC impulsaban una opción propia o mantener independencia. La votación terminó por oficializar el quiebre.
  • Francisco Huenchumilla asume interinamente la presidencia del partido:
    Con la salida de Undurraga, el senador Francisco Huenchumilla, primer vicepresidente, asumió la conducción de la colectividad. En su intervención, argumentó que “nos estamos jugando la supervivencia del partido”, afirmando que sin un acuerdo parlamentario con el oficialismo la DC arriesga desaparecer electoralmente.
  • La DC renuncia a su identidad de centro y se diluye en el bloque oficialista:
    La decisión de respaldar a una candidata del Partido Comunista en primera vuelta fue defendida como un gesto de “unidad progresista”. Sin embargo, para muchos democratacristianos, esto representa un abandono ideológico sin retorno. La secretaria nacional del partido, Alejandra Krauss –quien promovió el apoyo a Jara– reconoció que “era la única forma de asegurar cupos protegidos” para la próxima elección parlamentaria.
  • Jeannette Jara agradece el apoyo y busca conquistar al mundo DC:
    Desde sus redes sociales, la candidata presidencial del PC celebró el respaldo del Partido Demócrata Cristiano y señaló que “asumo con humildad la tarea de ganarme el corazón y la confianza del pueblo democratacristiano”. Para sus detractores, sus palabras son evidencia de la colonización del partido por fuerzas ideológicas que antes le eran antagónicas.
  • El Partido Comunista y el Frente Amplio celebran como una victoria ideológica:
    Líderes del Socialismo Democrático y del Frente Amplio interpretaron el respaldo de la DC como un triunfo simbólico. La senadora Paulina Vodanovic (PS) sostuvo que la plataforma de Jara “supera incluso a la Nueva Mayoría de Bachelet” y que esta alianza representa “la diversidad de Chile frente a las candidaturas monolíticas de la derecha”.
  • Se impone el cálculo político por sobre la convicción doctrinaria:
    Voces como la de Yasna Provoste justificaron el respaldo a Jara como un acto necesario frente al avance de la “ultraderecha”. En palabras del senador Huenchumilla: “Tú no puedes en la vida querer chicha y chancho, tienes que optar”. Sin embargo, este realismo político es visto por los sectores críticos como la renuncia total a los principios históricos del partido.
  • Advertencias sobre el futuro electoral de la DC:
    Alberto Undurraga y otros militantes advierten que esta decisión no solo profundiza la crisis interna, sino que podría llevar a la pérdida definitiva del electorado de centro. “Apoyar a Jeannette Jara significa que buena parte de nuestro electorado se va a ir hacia la derecha”, sentenció el ahora expresidente de la DC. La colectividad enfrenta el riesgo de quedar sin representación parlamentaria si la fuga de votos se consolida.

La Democracia Cristiana, que durante décadas fue un actor clave en el equilibrio político chileno, parece haber elegido la disolución ideológica como fórmula de supervivencia. Lo que algunos llaman pragmatismo, para otros es una rendición. Con esta decisión, el partido que alguna vez representó al centro político y al humanismo cristiano en Chile, se sumerge en una alianza con sectores radicales, renunciando a su historia y, tal vez, a su futuro.