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Providencia aprueba el regreso del General Baquedano: una señal de orden y derrota simbólica del octubrismo

Ilustración general baquedano chile está sanando Imagen generada con IA. Click para ampliar T

El Concejo Municipal de Providencia aprobó de forma unánime el retorno de la estatua del general Manuel Baquedano a la plaza que históricamente llevó su nombre, hoy conocida como Plaza Italia, marcando un hito político y simbólico tras años en que el sector fue dominado por la violencia, el vandalismo y la claudicación del Estado frente a grupos radicales surgidos al alero del estallido social de 2019.

Puntos Claves:

  • Aprobación unánime del Concejo Municipal:
    El pasado martes, el Concejo Municipal de Providencia dio luz verde —sin votos en contra— a la licitación que permitirá trasladar y reinstalar la estatua del general Baquedano, removida en marzo de 2021 tras reiterados ataques vandálicos. La votación incluyó concejales desde Republicanos hasta el Frente Amplio, reflejando un consenso transversal ante una decisión largamente postergada.
  • La estatua fue retirada tras el estallido social:
    El monumento, emplazado desde 1928, fue blanco constante de incendios, rayados y ataques durante el estallido social iniciado en 2019, un periodo marcado por la tolerancia —cuando no justificación— de la violencia por parte de sectores de izquierda. Finalmente, el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) ordenó su retiro y restauración, quedando bajo resguardo en el Museo Histórico Militar.
  • Un símbolo del abandono del orden público:
    Durante años, el plinto vacío en Plaza Italia se transformó en un recordatorio permanente de la incapacidad del Estado para proteger el patrimonio nacional. Así lo expresó el alcalde de Providencia, Jaime Bellolio (UDI):
    “el plinto vacío era un ícono del triunfo de la violencia por sobre la democracia y, por lo tanto, esto es algo que necesitábamos volver a restaurar. No como una lógica de que unos ganan por sobre otros en términos políticos, sino más bien como el triunfo de quienes creemos en la democracia versus aquellos que creen en la violencia como forma de expresión política”.
  • Presupuesto, plazos y último trámite pendiente:
    La aprobación contempla un presupuesto de $59 millones destinados al estudio estructural del plinto, su refuerzo, el ajuste de anclajes y el traslado de la escultura desde el Museo Histórico Militar. El único paso restante es la autorización del Consejo de Monumentos Nacionales, que sesiona esta semana. De aprobarse, el regreso podría concretarse en un plazo aproximado de 20 días, proyectándose su reinstalación hacia fines de febrero.
  • Contexto político y cambio de clima institucional:
    Bellolio manifestó que el objetivo es que el monumento esté completamente reinstalado antes del próximo 11 de marzo, fecha en que asumirá el presidente electo José Antonio Kast. El hito no es menor: para muchos, el retorno de Baquedano representa el fin de una era de complacencia con la violencia política y el inicio de una recuperación del espacio público, tras años en que la izquierda relativizó el daño a la ciudad y al patrimonio.
  • Convivencia con el monumento a Gabriela Mistral:
    El regreso del general Baquedano convivirá con la instalación de una nueva escultura en homenaje a Gabriela Mistral, denominada “Lucila”, en el marco del proyecto Nueva Alameda-Providencia, que contempla una renovación integral del sector, nuevas áreas verdes, ciclovías y una plaza cívica. Desde el municipio se ha insistido en que no se trata de borrar símbolos, sino de recuperar la historia desde una lógica de convivencia democrática.
  • Un mensaje claro tras cinco años de retroceso:
    “esto es una restauración democrática, es el triunfo de la razón por encima de la violencia. Es la restauración del encuentro, de la convivencia y la generación de un verdadero Paseo de la República”, afirmó Bellolio, subrayando que el monumento “no es a la batalla, es un monumento a la paz, a nuestra identidad nacional”.

El regreso del general Baquedano a Plaza Italia no es solo una decisión administrativa: es una señal política clara tras años en que la violencia fue normalizada y el espacio público cedido a minorías radicalizadas. Más allá de las legítimas diferencias históricas o ideológicas, la restitución del monumento marca un punto de inflexión, donde el orden, la democracia y el respeto por la historia vuelven a imponerse sobre el caos que sectores de la izquierda justificaron o miraron con complacencia durante demasiado tiempo.