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Aunque suene increíble: Exdirector del SLEP Atacama de la escandalosa fiesta con limusina y alcohol querella al Presidente Boric por injurias tras ser tildado de “descriteriado” en medio de graves cuestionamientos a la probidad

Ilustración querella atacama slep injurias molestia por arruinar la fiesta Boric Imagen generada con IA. Click para ampliar T

El exdirector ejecutivo suplente del Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Atacama, Daslav Mihovilovic, ingresó una querella criminal por injurias graves con publicidad contra el Presidente de la República, Gabriel Boric, ante el Juzgado de Garantía de Copiapó, según reveló Bio Bio Chile. La acción legal surge tras las declaraciones emitidas por el mandatario el pasado 25 de enero en la región, donde calificó al exfuncionario como la persona más «descriteriada» que ha conocido a raíz de una polémica celebración institucional que incluyó lujos, limusinas y consumo de alcohol en el Casino Antay, evento que ha puesto en tela de juicio la ética y la gestión de los organismos públicos bajo la actual administración.

Puntos Claves:

  • La querella por el honor del exdirector: El libelo, presentado por el abogado Raimundo Palamara, solicita una pena de 3 años de presidio menor en su grado medio y una multa de 20 UTM ($1.397.780 aproximadamente) contra el Jefe de Estado. La defensa argumenta que el Presidente utilizó su investidura para emitir ataques personales gratuitos y descalificaciones que han sepultado la carrera profesional de Mihovilovic, quien asegura que su salida fue una renuncia política y no una destitución por falta de probidad.
  • El insulto presidencial en cadena pública: Durante una actividad oficial en Copiapó, el Presidente Boric interrumpió su discurso para arremeter contra el exjefe del SLEP: “Qué bueno que echamos al director del SLEP, porque no he conocido a una persona más descriteriada. De los descriterios más grandes que he visto”. Esta frase es la base de la querella criminal contra el mandatario, quien perderá su fuero constitucional el próximo 11 de marzo, quedando expuesto a una condena de cárcel y multas apenas abandone el Palacio de La Moneda.
Detalles de una fiesta que roza lo delictivo
  • Auditoría revela presiones indebidas y posible cohecho: Si bien el informe ministerial confirmó que el evento de $3.647.950 fue financiado por el proveedor Global Pro Group SpA, también detectó que funcionarios del SLEP realizaron «insistencias indebidas» a cajas de compensación y mutuales para obtener aportes. La auditoría es tajante al señalar que la organización de esta fiesta con privados “configura posibles indicios que deben ser investigados por eventuales responsabilidades administrativas y penales, incluyendo la eventual figura de cohecho”.
  • La limusina del escándalo en un servicio en crisis: La querella intenta normalizar la presencia de una limusina y una cámara 3D en el evento, asegurando que fueron estrategias de marketing de la productora y que nadie las utilizó. Sin embargo, la presencia de estos lujos en un servicio encargado de la educación de los niños más vulnerables de Atacama —región sumida en una crisis educativa sin precedentes— es vista como una bofetada a la probidad administrativa y un reflejo de la desconexión de ciertos funcionarios con la realidad ciudadana.
  • Bloqueo laboral y conflictos de interés: Mihovilovic acusa que, tras las palabras de Boric, fue vetado de futuros cargos públicos. A pesar de llegar a la terna final para el SLEP Litoral de Valparaíso, el Presidente no lo seleccionó. En paralelo, la auditoría detectó que la empresa que pagó la fiesta, Global Pro Group SpA, mantiene vínculos estrechos y múltiples contratos en áreas críticas del SLEP Atacama, lo que aumenta el riesgo de concentración de proveedores y conflictos de interés bajo la gestión del querellante.

Este vergonzoso episodio es la síntesis perfecta de lo que ocurre cuando la falta de gestión se mezcla con la falta de ética. Mientras los estudiantes de Atacama perdían meses de clases por infraestructura deficiente, sus autoridades se veían envueltas en celebraciones financiadas por proveedores del Estado, con limusinas de fondo y un ambiente de «fiesta VIP» que nada tiene que ver con el servicio público. La probidad no es solo no robar, es actuar con la dignidad que el cargo exige, algo que claramente se olvidó en los salones del Casino Antay.

Por otro lado, la reacción del Presidente Boric, optando por el insulto personal en lugar de permitir que las instituciones y los sumarios administrativos hicieran su trabajo, demuestra una preocupante inmadurez en el ejercicio del poder, sencillamente no era necesario el ataque personal. Chile necesita autoridades que gestionen con rigor y que respeten la ley, no mandatarios que utilicen el micrófono para ajustar cuentas personales ni funcionarios que conviertan los servicios públicos en centros de eventos financiados por empresas privadas.