Un nuevo escándalo golpea al Gobierno de Gabriel Boric, tras revelarse que el director del Servicio de Impuestos Internos (SII), Javier Etcheberry, adeudaba nueve años de contribuciones por una propiedad no regularizada en Paine. Pese a los respaldos iniciales del ministro de Hacienda Mario Marcel, y la tardía reacción de la vocera Camila Vallejo, La Moneda terminó solicitando su renuncia tras una intensa presión política. La salida de Etcheberry expone una débil capacidad de respuesta del Ejecutivo ante faltas graves en el corazón de la fiscalización tributaria.
Aunque parezca increíble, Etcheberry todavía no renuncia y culpa al SII… siendo él mismo el director
En medio de un escándalo que indigna a la ciudadanía y socava la credibilidad del sistema tributario chileno, el director del Servicio de Impuestos Internos, Javier Etcheberry […]
Puntos Claves:
- Grave omisión tributaria en la cabeza del SII: Javier Etcheberry, director del Servicio de Impuestos Internos, no pagó durante nueve años las contribuciones correspondientes a su propiedad en Laguna de Aculeo, comuna de Paine. La situación fue revelada por un reportaje televisivo y confirmó que el inmueble, a nombre suyo y de su esposa, contaba con ampliaciones no regularizadas, incluyendo una piscina y edificaciones adicionales no registradas en el catastro fiscal.
- Etcheberry admitió deuda y pagó, pero demasiado tarde: Inicialmente, el ahora exdirector del SII se negó a pagar más allá de los tres años establecidos por la ley, considerando que cubrir los nueve años sería “asumir culpa”. Sin embargo, luego de la presión mediática y parlamentaria, decidió pagar la totalidad adeudada, renunciando al beneficio de prescripción. Esta maniobra, aunque legalmente reparadora, no logró frenar el escándalo ni calmar las críticas.
- Reacción lenta e incoherente del Ejecutivo: El ministro de Hacienda, Mario Marcel, defendió públicamente a Etcheberry incluso después de conocerse las irregularidades. Lo calificó como un funcionario con “vocación de servicio público” y validó sus argumentos como “plausibles”. Sin embargo, apenas un día después, y tras el aumento de las críticas, él mismo ministro terminó pidiéndole la renuncia, por instrucción directa del Presidente Boric. La contradicción entre respaldo y renuncia mostró un Ejecutivo errático e improvisado.
- Camila Vallejo y el manejo político fallido: La vocera de gobierno, Camila Vallejo, abordó la situación recién el sábado y reconoció que el caso afectaba el debate tributario en el Congreso. Su justificación fue ambigua y tardía: “Lo importante es que se tomen decisiones correctas… no son situaciones deseables”, dijo, evitando emitir un juicio claro y contundente. Su débil posicionamiento, que contrastó con la presión pública ejercida por otros sectores oficialistas, evidencia una desconexión entre el relato del Gobierno y las exigencias ciudadanas de probidad.
- Presión política forzó la salida de Etcheberry: La renuncia fue exigida transversalmente por parlamentarios de RN, Demócratas, Partido Social Cristiano, Amarillos y también figuras oficialistas como Jeannette Jara. A pesar de que Etcheberry había sido designado por Alta Dirección Pública en octubre de 2024, su permanencia se volvió insostenible. La presión escaló en el mismo gabinete, especialmente desde el PC, donde figuras cercanas a Vallejo empujaron la salida ante la inacción inicial de Marcel.
- Designación subrogante y dudas sobre la continuidad del SII: A partir del 22 de julio, Carolina Saravia, actual subdirectora de Fiscalización del SII, asumirá el liderazgo del servicio hasta el fin del actual mandato. Aunque cuenta con amplia trayectoria interna y formación académica sólida, su nombramiento no disipa las dudas sobre los mecanismos de control interno del organismo ni sobre la real voluntad del Gobierno para sancionar con firmeza los incumplimientos, incluso cuando involucran a altos funcionarios designados por el propio Presidente.
- El caso daña la credibilidad del SII y del discurso del Gobierno: El escándalo golpea directamente la credibilidad del Servicio de Impuestos Internos, institución clave en la fiscalización y combate contra la evasión. Más grave aún es el daño a la legitimidad del Ejecutivo, que promovió una reforma tributaria bajo la bandera de justicia fiscal. La incoherencia entre el discurso y la acción, sumada a la lenta reacción de Boric, Marcel y Vallejo, expone una gestión debilitada frente a los estándares que exige la ciudadanía.
- Cita destacada del ministro Marcel: “Es desafortunado que Javier deba dejar prematuramente la institución bajo las actuales circunstancias, pero no me cabe duda de que el principal recuerdo de su labor será su esfuerzo incansable por combatir la evasión y la elusión de impuestos”. La afirmación, lejos de tranquilizar, generó críticas por intentar suavizar una salida provocada por faltas graves del propio funcionario.
La renuncia de Javier Etcheberry debió ocurrir tan pronto se reveló la falta, sin rodeos ni respaldos contradictorios. El costo de la demora ha sido alto, no solo para el prestigio del SII, sino también para la ya desgastada imagen del Gobierno de Gabriel Boric. Su indecisión y la errática postura de sus principales voceros han dejado la sensación de una administración más preocupada por contener la crisis política que por aplicar estándares reales de probidad.
Las autoridades tienen ahora el desafío de reconstruir la confianza pública en una de las instituciones más sensibles del aparato fiscal. Para ello, no bastan declaraciones: se requieren actos coherentes, firmes y oportunos. Cualquier otra cosa será, nuevamente, insuficiente.